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lunes, 9 de noviembre de 2015

Gog, el Monstruo de Cinco Manos

Frankenstein de acero


Gog, el Monstruo de Cinco Manos es una película estadounidense de 1954 dirigida por Herbert L. Strock y resulta notable por haber sido filmada en Eastmancolor, formato panorámico y tres dimensiones. El film fue distribuido por United Artists. Constituye el tercer y último episodio en la serie del productor Ivan Tors sobre la Oficina de Investigación Científica (OSI en las siglas en inglés), después de El Monstruo Magnético (1953) y El Cohete Conquistador (1954). El guión de Tom Taggart se basa en una historia de Tors (con diálogos de Richard G. Taylor). Cuenta las andanzas de un agente de seguridad enviado a investigar un posible sabotaje en una base secreta, cuyo funcionamiento está coordinado por una supercomputadora y sus dos robots. El reparto lo encabezan Richard Egan, Constance Dowling y Herbert Marshall. Harry Sukman escribió la banda sonora.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Parte del rodaje — que se completó en quince días — tuvo lugar en la antigua Base de la Fuerza Aérea de George, en Victorville, California. La escena del centrifugador se filmó en la Universidad del Sur de California; los actores se sintieron tan mareados que hubo que sustituirlos por muñecos. El actor Billy Curtis, afectado de enanismo, manipuló desde el interior a los robots GOG y MAGOG, los cuales poseían un aspecto marcadamente no humanoide que recuerda al de los Daleks — y que acentúa su aureola maligna. A pesar del estudiado uso del color en vestuario y decorados, la película es sorprendentemente sobria en la explotación del 3-D, quizás debido a que el director Herbert Strock tenía visión monocular y en consecuencia no percibía imágenes tridimensionales. El coste del film se quedó en unos ajustados 250.000 dólares. Al estrenarse en el ocaso de la moda del 3-D, la versión estereoscópica (que requería dos proyectores) se exhibió en muy pocas salas antes de que la distribuidora la retirase.

Como las anteriores entregas de la trilogía, Gog es un film considerablemente más interesado en la ciencia que en la ficción. Los personajes e incluso la acción básica quedan en un segundo plano, mientras la historia se centra en especular cómo reaccionaría la Humanidad (representada por arquetipos oficiales, militares y científicos característicos) ante ciertas amenazas tecnológicas. No por casualidad, Tors sacó los nombres de sus robots de un pasaje de la Biblia (Ezequiel, Capítulo 18) que se refiere al Apocalipsis. Este concepto pudo haber sido ligeramente repelente para el público infantil, aunque los niños que sí lo vieron en su día encontraron elementos inquietantes y aterradores; al mismo tiempo, atrajo a espectadores más maduros, ayudándose de un reparto que ponía al film por encima de sus congéneres. La recepción fue buena y muchos críticos destacaron la base científica de la película (una "cuestión de honor" para Tors en sus producciones de ciencia-ficción).

Cuando dos científicos de una instalación gubernamental de alto secreto dedicada a la investigación espacial pierden la vida — en sus propios laboratorios, durante un experimento de hibernación inducida — el doctor David Sheppard es enviado para esclarecer los hechos. Sheppard se introduce con facilidad en el excéntrico grupo de científicos... aunque en permanente riesgo de distracción por la presencia de Joanna Merritt, supuesta ayudante del director del proyecto, el doctor Van Ness, pero en realidad otra agente de seguridad. Sheppard está tan confundido como el que más por los inexplicables acontecimientos ocurridos en el complejo subterráneo (equipo en buen estado que de repente sufre fallos mortales, radares que detectan aviones inexistentes), hasta que los relaciona con las funciones de NOVAC (Computadora Automática Variable de Operación Nuclear), el cerebro electrónico de la base. Pero el misterio aumenta cuando descubre que NOVAC estuvo desconectada durante uno de los "accidentes" — y que ni siquiera sus operadores pueden dar cuenta del paradero de GOG y MAGOG, los dos robots bajo control de la computadora.

El doctor Van Ness y su ayudante Joanna reciben al doctor Sheppard (foto: Forgotten Films)

La base subterránea emula el diseño de una futura estación espacial (foto: Forgotten Films)

MAGOG y GOG (foto: Forgotten Films)

Otro de los misteriosos "accidentes" acaba con un sujeto de prueba (foto: Forgotten Films)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Gog, el monstruo de cinco manos (1954) on IMDb


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lunes, 11 de mayo de 2015

El Monstruo Magnético

Los Hombres A


El Monstruo Magnético es una película de pura ciencia-ficción dirigida en 1953 por Curt Siodmak y Herbert L. Strock, este último sin acreditar. Fue la primera entrega de la trilogía sobre la Oficina de Investigación Científica — OSI en inglés — que llevó a las pantallas el productor independiente Ivan Tors, en este caso junto a George Van Marter; la siguieron El Cohete Conquistador y Gog, el Monstruo de Cinco Manos. La película está protagonizada por Richard Carlson, King Donovan y Jean Byron. Carlson, quien también coprodujo el film y prestó su voz al narrador, hacía su primera incursión en un género al que quedaría asociado para siempre en los años siguientes. El inteligente guión de Siodmak y Tors fue escrito originalmente para el episodio piloto de una serie de televisión que nunca se llegó a grabar. En su lugar, El Monstruo Magnético se convirtió en una producción cinematográfica distribuida a través de United Artists.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Al decir de muchos críticos ésta es una de las películas de ciencia-ficción más novedosas y estimulantes de los años 1950. Tors y Carlson habían concebido una serie titulada Los Hombres A, la cual mostraría a los agentes de una ficticia Oficina de Investigación Científica enfrentándose cada semana a casos relacionados con misterios científicos. La idea era probablemente demasiado cerebral para las cadenas de televisión en aquel entonces y ante su rechazo los productores decidieron llevarla a los cines. El resultado tiene algo de Dragnet y otras series policíacas del período, así como de las intrigas tecnológicas que Tors haría para Misterios de la Ciencia, y algunos lo consideran uno de los mejores films de Sci-Fi de la década. En parte, el secreto tras su éxito está en un sobrio enfoque del suspense, con una "caza del hombre" casi documental en la primera mitad del film y un desenlace repleto de emociones — pero verosímil. Debido a la inexperiencia de Siodmak, muchas escenas fueron realmente dirigidas por Strock, un especialista en montaje contratado para integrar el abundante material de archivo.

En vez de crear nuevos efectos especiales y decorados, lo que hubiera disparado su presupuesto de 105.000 dólares, Ivan Tors tuvo la inspirada idea de adquirir la licencia para utilizar unos diez minutos de metraje procedente de la película alemana de ciencia-ficción Oro (1934). Las imágenes se adaptaron maravillosamente a El Monstruo Magnético, dando a las escenas finales un aspecto lujoso e impactante por muy poco dinero. En un esfuerzo para conseguir el deseado aire de credibilidad, se filmaron asimismo la computadora MANIAC del Laboratorio Científico de Los Álamos y el analizador diferencial de la UCLA. El conjunto de la película era (y sigue siendo) fascinante, satisfaciendo las necesidades de los amantes del misterio, el suspense y la ciencia-ficción.

El agente de la Oficina de Investigación Científica Jeffrey Stewart y su compañero el doctor Dan Forbes son enviados a una tienda de electrodomésticos cercana, donde un potente campo magnético ha imantado todos los objetos metálicos. Sus pesquisas les llevan a situar la fuente del magnetismo en un vuelo que transportaba al doctor Howard Denker, un científico que subió a bordo con un nuevo isótopo del elemento serranium. Denker está muriendo de envenenamiento por radiación, pero el isótopo que ha creado no sólo es radiactivo, sino peligrosamente inestable: cada once horas experimenta un ciclo de crecimiento en el que absorbe una inmensa cantidad de energía de los metales que lo rodean, duplicando su masa. Stewart calcula que pronto la radiación resultante matará a un enorme número de personas... y que, a menos que lo destruyan antes, en un solo día la masa de isótopo crecerá lo suficiente para desequilibrar la órbita de la Tierra.

Todo comienza en un simple establecimiento comercial (foto: Flickr)

Los agentes de la OSI rastrean el origen del misterioso campo magnético (foto: Flickr)

El isótopo de serranium revela características nunca vistas por la Ciencia (foto: Flickr)

Es inminente un nuevo ciclo de crecimiento en progresión geométrica (foto: Flickr)

Los científicos se quedan sin opciones — la única esperanza es el gigantesco ciclotrón de Nueva Escocia (foto: Flickr)

En la guarida del monstruo (foto: Flickr)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Magnetic Monster (1953) on IMDb


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