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lunes, 15 de febrero de 2016

El Venusiano

«¡Esta noche se realizará el primer contacto!»


El Venusiano, un oscuro y baratísimo film británico de 1954, fue producido por Burt Balaban, Gene Martel y Roy Rich para la compañía que este último compartía con su esposa Brenda, Rich & Rich Ltd., y distribuido localmente por Eros Films. En los Estados Unidos — donde Vitapix Corp. la estrenó directamente en televisión — es conocida como Immediate Disaster y The Venusian. El propio Balaban dirigió esta película que muchos consideran un remake de Ultimátum a la Tierra (1951), hasta el punto de que su protagonista es Patricia Neal (acompañada de Helmut Dantine, Derek Bond y Cyril Luckham). El guión de Hans Jacobi se basa en una historia del excéntrico y polifacético Desmond Leslie. Eric Spear fue el autor de la banda sonora.

Póster de la versión australiana (foto: eMoviePoster)

Algo injustamente, El Venusiano está etiquetada como una "copia barata" del clásico de Robert Wise. La premisa es ciertamente la misma, con un enigmático mensajero espacial que trata de advertir a los líderes de la Tierra sobre el peligro de las armas nucleares, al tiempo que desarrolla una fuerte relación con una mujer (interpretada en ambos films por la misma actriz). La historia de Leslie, no obstante, parece inspirada por su propio libro Los Platillos Volantes Han Aterrizado (1953), escrito en colaboración con el "contactado" George Adamski — Adamski afirmaba haber recibido un mensaje muy similar del enviado venusiano Orthon en 1952. Hay también una de las primeras referencias al entonces novedoso concepto de una conspiración gubernamental para encubrir el fenómeno OVNI.

La película se rodó principalmente en los estudios británicos de M-G-M en Borehamwood, Hertfordshire, sin apenas efectos especiales (ni escenas que se puedan considerar de "acción"). En sus circunstancias y en sus maneras "teatrales", El Venusiano recuerda curiosamente a la contemporánea La Diabla de Marte, resultando en comparación más seria pero también menos excitante. La película tuvo una difusión muy limitada. En su momento la crítica valoró positivamente las convincentes interpretaciones y el sensato mensaje del film, que hoy para algunos es demasiado lento y estático.

Entre numerosos informes de platillos volantes, un extranjero llega a una posada de la Inglaterra rural. No tiene dinero (ni nombre) y la policía sospecha cuando el misterioso personaje alude a Susan North, una joven del lugar cuyo automóvil ha sido encontrado hecho pedazos. Piensan en arrestarlo, pero Susan aparece contando que sufrió un accidente y cómo el extraño la curó milagrosamente. El visitante revela entonces que ha venido del planeta Venus para preparar la llegada de sus emisarios. Las autoridades acordonan la zona e imponen un silencio total sobre el incidente; el alienígena descubre que se está tendiendo una trampa con el fin de capturar la nave venusiana — algo que podría tener consecuencias desastrosas para la Tierra. Para complicar las cosas, Susan y el extranjero empiezan a sentir algo el uno por el otro.

Susan North escucha las noticias sobre avistamientos cuando una extraña luz la ciega (foto: The Dwrayger Dungeon)

El doctor Meinard, el representante del gobierno Arthur Walker y su prometida Susan frente al extraño (foto: The Dwrayger Dungeon)

¡No tiene huellas dactilares! (foto: The Dwrayger Dungeon)

Esperando a los mensajeros (foto: The Dwrayger Dungeon)

La nave venusiana a punto de aterrizar (foto: The Dwrayger Dungeon)

El extranjero contempla pensativamente el pañuelo de Susan (foto: The Dwrayger Dungeon)


Película completa (vídeo: The Internet Archive)

Stranger from Venus (1954) on IMDb


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lunes, 9 de noviembre de 2015

Gog, el Monstruo de Cinco Manos

Frankenstein de acero


Gog, el Monstruo de Cinco Manos es una película estadounidense de 1954 dirigida por Herbert L. Strock y resulta notable por haber sido filmada en Eastmancolor, formato panorámico y tres dimensiones. El film fue distribuido por United Artists. Constituye el tercer y último episodio en la serie del productor Ivan Tors sobre la Oficina de Investigación Científica (OSI en las siglas en inglés), después de El Monstruo Magnético (1953) y El Cohete Conquistador (1954). El guión de Tom Taggart se basa en una historia de Tors (con diálogos de Richard G. Taylor). Cuenta las andanzas de un agente de seguridad enviado a investigar un posible sabotaje en una base secreta, cuyo funcionamiento está coordinado por una supercomputadora y sus dos robots. El reparto lo encabezan Richard Egan, Constance Dowling y Herbert Marshall. Harry Sukman escribió la banda sonora.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Parte del rodaje — que se completó en quince días — tuvo lugar en la antigua Base de la Fuerza Aérea de George, en Victorville, California. La escena del centrifugador se filmó en la Universidad del Sur de California; los actores se sintieron tan mareados que hubo que sustituirlos por muñecos. El actor Billy Curtis, afectado de enanismo, manipuló desde el interior a los robots GOG y MAGOG, los cuales poseían un aspecto marcadamente no humanoide que recuerda al de los Daleks — y que acentúa su aureola maligna. A pesar del estudiado uso del color en vestuario y decorados, la película es sorprendentemente sobria en la explotación del 3-D, quizás debido a que el director Herbert Strock tenía visión monocular y en consecuencia no percibía imágenes tridimensionales. El coste del film se quedó en unos ajustados 250.000 dólares. Al estrenarse en el ocaso de la moda del 3-D, la versión estereoscópica (que requería dos proyectores) se exhibió en muy pocas salas antes de que la distribuidora la retirase.

Como las anteriores entregas de la trilogía, Gog es un film considerablemente más interesado en la ciencia que en la ficción. Los personajes e incluso la acción básica quedan en un segundo plano, mientras la historia se centra en especular cómo reaccionaría la Humanidad (representada por arquetipos oficiales, militares y científicos característicos) ante ciertas amenazas tecnológicas. No por casualidad, Tors sacó los nombres de sus robots de un pasaje de la Biblia (Ezequiel, Capítulo 18) que se refiere al Apocalipsis. Este concepto pudo haber sido ligeramente repelente para el público infantil, aunque los niños que sí lo vieron en su día encontraron elementos inquietantes y aterradores; al mismo tiempo, atrajo a espectadores más maduros, ayudándose de un reparto que ponía al film por encima de sus congéneres. La recepción fue buena y muchos críticos destacaron la base científica de la película (una "cuestión de honor" para Tors en sus producciones de ciencia-ficción).

Cuando dos científicos de una instalación gubernamental de alto secreto dedicada a la investigación espacial pierden la vida — en sus propios laboratorios, durante un experimento de hibernación inducida — el doctor David Sheppard es enviado para esclarecer los hechos. Sheppard se introduce con facilidad en el excéntrico grupo de científicos... aunque en permanente riesgo de distracción por la presencia de Joanna Merritt, supuesta ayudante del director del proyecto, el doctor Van Ness, pero en realidad otra agente de seguridad. Sheppard está tan confundido como el que más por los inexplicables acontecimientos ocurridos en el complejo subterráneo (equipo en buen estado que de repente sufre fallos mortales, radares que detectan aviones inexistentes), hasta que los relaciona con las funciones de NOVAC (Computadora Automática Variable de Operación Nuclear), el cerebro electrónico de la base. Pero el misterio aumenta cuando descubre que NOVAC estuvo desconectada durante uno de los "accidentes" — y que ni siquiera sus operadores pueden dar cuenta del paradero de GOG y MAGOG, los dos robots bajo control de la computadora.

El doctor Van Ness y su ayudante Joanna reciben al doctor Sheppard (foto: Forgotten Films)

La base subterránea emula el diseño de una futura estación espacial (foto: Forgotten Films)

MAGOG y GOG (foto: Forgotten Films)

Otro de los misteriosos "accidentes" acaba con un sujeto de prueba (foto: Forgotten Films)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Gog, el monstruo de cinco manos (1954) on IMDb


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lunes, 26 de octubre de 2015

Ultimátum a la Tierra

«¡Klaatu barada nikto!»


El clásico estadounidense de 1951 Ultimátum a la Tierra (llamado también El Día que Paralizaron la Tierra, El Día que se Paralizó la Tierra o El Día que la Tierra se Detuvo) fue producido por Julian Blaustein para 20th Century-Fox y dirigido por Robert Wise. El guión de Edmund H. North — con el escritor de ciencia-ficción Raymond F. Jones como asesor no acreditado — se basa en elementos del relato Farewell to the Master de Harry Bates, publicado originalmente en la revista pulp Astounding Science-Fiction en 1940. El film está protagonizado por Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe y el joven Billy Gray. La extraordinaria banda sonora fue compuesta por Bernard Herrmann. En la historia, un humanoide alienígena de nombre Klaatu visita la Tierra, escoltado por su poderoso robot Gort, para entregar un importante mensaje a los representantes de todas las naciones. Cuando la comunicación se vuelve difícil, Klaatu elige una estrategia alternativa. El film se adaptó para la radio en 1954 y existe asimismo un remake de 2008. Ultimátum a la Tierra, concebida como una alegoría del miedo y la suspicacia que caracterizaron la Guerra Fría, está considerada casi unánimemente una de las mejores películas de ciencia-ficción de todos los tiempos.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

El productor Julian Blaustein se propuso hacer una película que ilustrara la paranoia de principios de la Era Atómica y promoviera la cooperación internacional. Para ello revisó más de doscientos relatos y novelas de ciencia-ficción buscando un argumento apropiado, ya que el género se prestaba a una discusión metafórica — y por lo tanto menos controvertida — de tan grave asunto. El estudio pagó a Harry Bates únicamente 500 dólares por los derechos de la historia original, la cual desarrolló Edmund North (un antiguo oficial del Ejército) para denunciar la escalofriante proliferación de armas nucleares. El audaz antimilitarismo del proyecto atrajo a Robert Wise — quien además creía en los OVNI. North incluyó varias comparaciones subliminales entre Klaatu y Jesucristo, y las habilidades de Gort sobresaltaron al censor designado por la Asociacion de Películas de América, que exigió añadir una línea: cuando Patricia Neal pregunta si el robot tiene poder ilimitado sobre la vida y la muerte, Michael Rennie responde «[eso] está reservado al Espíritu Todopoderoso» (el cambio desagradó profundamente tanto a North como a Wise).

Wise trató de que la película fuese lo más realista posible. Así, algunos famosos periodistas radiofónicos de la época — H. V. Kaltenborn, Elmer Davis, Drew Pearson y Gabriel Heatter — hicieron de sí mismos en cameos. Entre los candidatos a los papeles principales estuvieron Claude Rains y Spencer Tracy (Klaatu), Anne Baxter (Helen) o Jack Palance (Gort). El icónico robot fue interpretado finalmente por Lock Martin, quien era acomodador en el Teatro Chino de Grauman y medía 2,10 metros. Debido a su frágil constitución, Martin nunca pasó más de media hora seguida dentro del incómodo disfraz.

El arquitecto Frank Lloyd Wright colaboró en el diseño de la nave espacial, cuyo futurista interior recuerda a la sede de la Johnson Wax. Wright imaginó el exterior del platillo volante fabricado con un material sin uniones que se comportaba «como un tejido vivo». Análogamente, Gort parecía carecer de juntas o articulaciones; este efecto se consiguió mediante dos trajes, abiertos respectivamente por delante y por detrás, y encuadrados en el ángulo correcto. Casi todos los exteriores se filmaron en los estudios de la Fox. Una segunda unidad rodó escenas menores en Washington, D.C. y Fort Meade, Maryland. El Departamento de Guerra declinaría participar en el film tras leer el guión: todo el equipo militar procedió de la Guardia Nacional de Virginia. El presupuesto final ascendió a 995.000 dólares.

La fascinante y revolucionaria partitura de Bernard Herrmann utilizaba marimba, tam-tam, celesta, instrumentos de cuerda eléctricos, dos theremin (interpretados por Samuel Hoffman y Paul Shure), dos órganos Hammond, tres vibráfonos, dos Glockenspiele y dos arpas, junto a instrumentos menos exóticos. Herrmann experimentó con técnicas de grabación insólitas y produjo una de las primeras obras de música electrónica (algo que pasa por alto frecuentemente la crítica "culta").

En el momento del estreno Ultimátum a la Tierra tuvo un moderado éxito, acumulando 1.850.000 dólares en los Estados Unidos y Canadá. La mayor parte de los críticos locales elogiaron su realismo y seriedad pero también hallaron «ciertos elementos subversivos». La recepción en el extranjero fue más entusiasta — valoración que se ha generalizado hoy en día. La frase "Klaatu barada nikto", creada por North junto al lenguaje alienígena del film, forma parte de la cultura popular y ha sido objeto de artículos, documentales, parodias y homenajes (destacando el de Sam Raimi en El Ejército de las Tinieblas).

Washington, D.C. es presa del pánico cuando una nave espacial aterriza cerca de la Casa Blanca. De ella sale Klaatu, un viajero interplanetario de voz suave, cuyo "guardaespaldas" es un enorme robot que dispara rayos llamado Gort. Herido por un soldado, Klaatu anuncia que tiene un mensaje de vital importancia para la Humanidad, el cual sólo transmitirá si los líderes mundiales acceden a reunirse con él. Dada la situación política, su demanda se ignora y es confinado en un hospital. Klaatu escapa y busca refugio en una pensión, donde se hace pasar por un tal "Sr. Carpenter". Allí el alienígena se gana la confianza de la encantadora viuda Helen Benson y su hijo Bobby, ninguno de los cuales cae en la cuenta de su origen extraterrestre, y buscan la ayuda del eminente científico profesor Barnhardt. Al día siguiente, exactamente a las doce en punto, Klaatu hace que la Tierra "se detenga" — cortando toda la energía eléctrica del mundo.

Un platillo volante sobre Washington (foto: DVDBeaver)

Klaatu, atacado (foto: DVDBeaver)

Aparece Gort (foto: DVDBeaver)

Helen Benson y su prometido Tom Stevens (foto: DVDBeaver)

Bobby y el "Sr. Carpenter" (foto: DVDBeaver)

El profesor Jacob Barnhardt (foto: DVDBeaver)

Se avecinan represalias (foto: DVDBeaver)

Gort ejercita sus poderes (foto: DVDBeaver)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Ultimátum a la Tierra (1951) on IMDb


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lunes, 31 de agosto de 2015

El Día del Fin del Mundo

Sobreviviendo al desastre


El Día del Fin del Mundo (1955) es la cuarta película como director de Roger Corman, la primera del género de la ciencia-ficción. Con un presupuesto de unos 96.000 dólares, Corman la produjo junto a Alex Gordon para la modesta Golden State Productions. El guión de Lou Rusoff se apropia descaradamente del planteamiento de Cinco (1951): después de una guerra nuclear, un variopinto grupo de personas — incluyendo un ranchero y su hija, un geólogo, un ratero y la "amiguita" de éste — tratan de sobrevivir, enfrentados entre sí y a una horrenda criatura mutante. El film fue distribuido por American Releasing Corporation en programa doble con El Fantasma de las 10.000 Leguas y entre ambos recaudaron en dos meses la nada despreciable cantidad de 400.000 dólares. En el reparto aparecen Richard Denning, Lori Nelson, Adele Jergens, Mike (acreditado como "Touch") Connors, Paul Birch y Raymond Hatton; el presentador de la NBC Chet Huntley, quien no figura en los créditos, presta su voz como narrador. Un colaborador habitual de Corman, Ronald Stein, escribió la banda sonora. Existe un remake de 1967 que reproduce el original casi al pie de la letra.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

Al productor James H. Nicholson, de American International Pictures, se le ocurrió el título Day the World Ended — literalmente El Día que Acabó el Mundo — y encargó a Lou Rusoff que escribiese un guión a tono. A partir del escenario básico de la solemne Cinco, Rusoff dio un giro sensacionalista a la trama añadiendo un monstruo caníbal con tres ojos y otras truculencias. Al transformar el serio mensaje de su precedente al lenguaje pulp, El Día... estableció la pauta para los films postapocalípticos de serie B durante el resto de la década. Hoy en día es fácil predecir las tensiones internas que surgirán en el grupo, así como qué personajes van a morir (y en qué orden). La película está llena de alusiones bíblicas y su final recuerda inevitablemente al Jardín del Edén.

El limitado presupuesto del film se hace dolorosamente evidente en aspectos como la tosca fotografía o la cámara virtualmente inmóvil — por no mencionar al mutante hecho de goma, concebido (y encarnado) por Paul Blaisdell. El propio Roger Corman "interpreta" a Nelson, el prometido de Louise, en el retrato que ésta conserva. Al parecer, el rodaje se completó en nueve días. La película se desarrolla no obstante con innegable vigor y convicción. Paul Birch ofrece una actuación llena de matices como el ranchero Maddison, y no se duda ni por un momento de que todos los implicados creen en lo que predica la historia.

El mundo ha sido devastado en un holocausto atómico. Un grupo de siete personas encuentra refugio en un valle protegido por montañas ricas en yacimientos de plomo, propiedad del capitán naval retirado Jim Maddison y su hija Louise. Maddison se resiste a admitir a los demás, ya que los suministros son limitados, pero Louise intercede. Pronto aparecen conflictos de naturaleza romántica entre dos pretendientes de Louise, el delincuente Tony Lamont y el geólogo Rick — a despecho de Ruby, novia del primero. Pero éstos pasan a segundo plano cuando se descubre que el valle está infestado por plantas y animales que han sufrido monstruosas mutaciones debidas a la radiación. Y no pasa mucho tiempo antes de que empiecen a merodear por la zona algunos mutantes humanos...

Maddison no confía en Tony (foto: 3B Theater Poster Archive)

Louise y Rick encuentran mutuo consuelo (foto: 3B Theater Poster Archive)

Despojos inquietantes (foto: 3B Theater Poster Archive)

El mutante radiactivo parece sentir una obsesión por la hija del ranchero (foto: 3B Theater Poster Archive)

La tensión entre Tony y Ruby se hace insoportable (foto: 3B Theater Poster Archive)

¿Cuáles son las intenciones del monstruo? (foto: 3B Theater Poster Archive)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

El día del fin del mundo (1955) on IMDb


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lunes, 24 de agosto de 2015

Batalla Más Allá del Sol

La versión de la otra parte


Batalla Más Allá del Sol, cuyo título original Небо зовет/Nebo zovyot significa "Los Cielos Llaman", es un largometraje soviético de ciencia-ficción estrenado en 1959. Dirigido por Aleksandr Kozyr y Mikhail Karzhukov para los Estudios Dovzhenko, el film relata una ampulosa historia entre visionaria y propagandística del propio Karzhukov (desarrollada en el guión de Aleksei Sazonov y Yevgeni Pomeshchikov). La trama de rivalidad entre soviéticos y estadounidenses por ser los primeros en poner pie en el planeta Marte tiene la originalidad de presentar a los comunistas como "los buenos" y anticipar la colaboración internacional en la exploración del espacio. Aunque considerada aburrida por los pocos al otro lado del Telón de Acero que la han visto, la película destaca por un diseño de producción excepcionalmente bueno. Los principales intérpretes son Ivan Pereverzev, Aleksandr Shvorin, Konstantin Bartashevich, Gurgen Tonunts, Valentin Chernyak, Viktor Dobrovolsky, Alla Popova, Taisiya Litvinenko y Larisa Borisenko. El compositor Yuliy Meitus escribió la grandilocuente banda sonora.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

La película es mucho más conocida en Occidente a través de la notoria reedición producida por Roger Corman, quien compró por 10.000 dólares los derechos de distribución y adaptación «a los gustos estadounidenses» — tal como él los imaginaba. Corman contrató para la tarea a un joven estudiante de cine llamado Francis Ford Coppola (bajo el pseudónimo de Thomas Colchart), y entre ambos sustituyeron el conflicto Este-Oeste por otro Norte-Sur, "americanizaron" los nombres del reparto, e insertaron unas inenarrables escenas de monstruos con aspecto de genitales masculinos y femeninos. El resultado, trece minutos más corto que el original, fue estrenado por American International Pictures en 1962 con el título de Battle Beyond the Sun.

Póster de la reedición estadounidense (foto: Wrong Side of the Art!)

El ciudadano soviético tenía gran interés por la Carrera Espacial en un momento — entre el lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik 1, y el primer vuelo espacial tripulado, el de Yuri Gagarin — en que su país estaba claramente por delante. Yuri Schvech, director artístico del film, era un experto en la tecnología espacial contemporánea que había participado veinticinco años antes en Космический рейс/Kosmicheskiy reys. Sus imaginativos diseños se basaron siempre en conocimientos científicos, con rasgos verosímiles y factibles. Schvech trabajó en la construcción de los modelos de mayor tamaño, pero poco después abandonó la producción alegando que la tensión era demasiado grande. El director y guionista Mikhail Karzhukov supervisó entonces las escenas con efectos especiales, mientras que Aleksandr Kozyr dirigió a los actores — con un toque sencillamente glacial.

Karzhukov empleó tres modelos de la estación espacial con tamaños diferentes, permitiendo filmar a múltiples distancias y con variedad de puntos de vista. También utilizó modelos separados (de dos metros de altura) para las zonas superior e inferior de la estación que incluían cosmonautas en miniatura. Se construyó asimismo un decorado a tamaño real de una de las cubiertas de atraque. La iluminación se cuidó especialmente y da una apariencia realista a muchas escenas.

Los críticos valoran Batalla Más Allá del Sol como un film extraordinariamente lento y mal interpretado; pero, aunque muchos efectos no sean demasiado buenos, su fascinante aspecto visual sigue llamando la atención — hace que La Conquista del Espacio parezca una película de serie B. Stanley Kubrick utilizaría dibujos y soluciones gráficas de este film en su obra 2001: una Odisea del Espacio (1968).

Una expedición científica soviética prepara la primera misión a Marte. Su nave espacial Patria ha sido construida en una estación que orbita la Tierra, donde espera la orden de partida. Antes de que esto suceda, llega la nave estadounidense Tifón tras haber experimentado problemas técnicos, albergando en secreto las mismas intenciones de conquistar el Planeta Rojo. En un intento de mantenerse por delante de los soviéticos, los americanos inician el viaje sin la adecuada preparación, y pronto vuelven a verse en dificultades. La Patria cambia de rumbo para salvar a los astronautas occidentales. Aunque lo consiguen, descubren que sus reservas de combustible ya no son suficientes para alcanzar Marte, por lo que se ven obligados a efectuar un aterrizaje de emergencia en el asteroide Ícaro al pasar éste cerca del planeta. Cuando el plan de enviar combustible mediante un cohete no tripulado fracasa, un cosmonauta parte a bordo de la Meteoro en una misión de rescate potencialmente suicida...

La plataforma de la estación espacial soviética (foto: Pizarra del Espectador)

Cosmonautas sobre Ícaro contemplan el Planeta Rojo (foto: Pizarra del Espectador)

Escena de la película (vídeo: YouTube)

Batalla más allá del sol (1959) on IMDb


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lunes, 13 de julio de 2015

La Invasión de los Ladrones de Cuerpos

«¡Tú serás el siguiente!»


La Invasión de los Ladrones de Cuerpos es una producción de Walter Wanger dirigida por Don Siegel y protagonizada por Kevin McCarthy, Dana Wynter, Larry Gates, King Donovan y Carolyn Jones. Fue estrenada por el estudio de películas de serie B Allied Artists en 1956. Daniel Mainwaring adaptó el guión a partir de la novela de Jack Finney The Body Snatchers, publicada por entregas en la revista Collier's durante 1954. El compositor Carmen Dragon escribió la desasosegante banda sonora. La historia cuenta una invasión extraterrestre "silenciosa" que comienza en la ficticia comunidad de Santa Mira, California. Esporas procedentes del espacio desarrollan grandes vainas, capaces de asimilar las características físicas, recuerdos y personalidad de un ser humano para reemplazarlo; los duplicados, sin embargo, carecen de cualquier tipo de emoción. Aunque se han filmado tres remakes (el de Philip Kaufman en 1978, el de Abel Ferrara en 1994 y el de Oliver Hirschbiegel en 2007), la deliberadamente fría y realista versión de Siegel continúa siendo la mejor y está valorada como una de las cimas del género.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

El estudio recortó significativamente el presupuesto, obligando a Wanger a contratar a los semidesconocidos McCarthy y Wynter como protagonistas, comprimir el calendario de rodaje y recurrir a localizaciones del área de Los Ángeles. La filmación tuvo lugar en la primavera de 1955; del presupuesto definitivo de 382.190 dólares, menos de 30.000 se destinaron a efectos especiales. Al técnico Ted Haworth se le ocurrió una sencilla idea para crear los duplicados del interior de las vainas, utilizando látex moldeado a partir de impresiones de cuerpo entero de los actores. El proceso era extenuante (especialmente para Carolyn Jones, quien sufría claustrofobia). Un directivo se quejó de la "desnudez" de las réplicas, las cuales aparecen cubiertas por espuma que tapa cualquier zona polémica. Por su parte, Don Siegel contaría que durante el rodaje había entrado en la casa de Dana Wynter para ocultar una vaina bajo su cama, y que la actriz se puso histérica al encontrarla. Ésta replicó que la historia era exagerada; Siegel había dejado la vaina en la entrada antes de una de las frecuentes visitas a su novia, vecina de Wynter.

Preparativos para extraer el molde de Dana Wynter (foto: IMDb)

Allied Artists programó tres preestrenos a principios del verano que no tuvieron éxito. El estudio eliminó cualquier elemento de humor del film y realizó otro pase en agosto que tampoco salió bien. Por último, insistió en añadir un prólogo y un epílogo para ofrecer un final más esperanzador, de modo que el metraje original se convierte un largo flashback. El material adicional se rodó en septiembre, con la oposición de todo el equipo; Ted Haworth, quien había sido director artístico con Alfred Hitchcock, dijo que éste «habría dado un colmillo por hacer una película así de aterradora», además de que el estudio «estaba destruyendo la película». Aunque algunos piensan que los añadidos alteran esencialmente el mensaje del film, para otros son fútiles y disminuyen muy poco su indescriptible horror.

Si bien las vainas se han visto a menudo como una metáfora de la infiltración comunista en la sociedad estadounidense durante la Guerra Fría, son un símbolo igualmente convincente del conformismo de dicha sociedad ante la tiránica "caza de brujas" del senador Joseph McCarthy. El guionista Daniel Mainwaring había tenido roces con los anticomunistas de Hollywood, lo que da credibilidad a esta teoría — con la que estaba de acuerdo Wynter. En cambio, el protagonista, Kevin McCarthy, creía que no había una alegoría política intencionada. El propio Don Siegel admitía una interpretación política, pero no en exclusiva, asegurando que había procurado no enfatizar las referencias al senador McCarthy. Siegel solía decir que los estudios estaban «llenos de vainas», refiriéndose a la deshumanización y materialismo de sus ejecutivos. Muchos consideran que La Invasión... es posiblemente la mirada más reveladora al interior de la mentalidad norteamericana de la época, así como una de las películas de terror más polifacéticas jamás rodadas. Completa desde el punto de vista masculino una interesante trilogía paranoica de invasiones: Me Casé con un Monstruo del Espacio Exterior da la visión femenina e Invasores de Marte la de un niño.

Cuando tuvo lugar el estreno doméstico en febrero de 1956, muchos cines instalaron vainas de papel maché en sus accesos, así como figuras de cartón a tamaño natural de McCarthy y Wynter huyendo de una multitud. La película recaudó más de un millón de dólares en los Estados Unidos durante el primer mes, más de dos millones y medio sólo en 1956. Llegó a Gran Bretaña a finales de ese año (con cortes impuestos por los censores), ingresando otro medio millón de dólares. Aunque los críticos inicialmente le prestaron poca atención, en retrospectiva la han aclamado como un auténtico clásico de la ciencia-ficción, uno de los más simples, influyentes y — todavía hoy — aterradores. Entre otros muchos reconocimientos, la revista Time incluyó a La Invasión de los Ladrones de Cuerpos en su Top 10 de Películas de Ciencia-Ficción de los años 1950, su Top 25 de Películas de Terror y su lista de las 100 Mejores Películas de Todos los Tiempos.

En la pequeña ciudad de Santa Mira, varios pacientes del doctor Miles Bennell le informan de que sus seres queridos no parecen los mismos últimamente. Aunque incrédulo al principio, Miles se convence de que hay algo extraño — especialmente cuando de la noche a la mañana los paranoicos denunciantes se retractan. Pronto él y sus amigos se preguntarán aterrorizados en quién pueden confiar y en quién no...

El doctor Miles Bennell ya ha oído demasiadas veces «no parece la misma persona de antes» (foto: IMDb)

Un descubrimiento espeluznante (foto: IMDb)

Miles y Jack Belicec intentan convencer al escéptico doctor Kauffman (foto: IMDb)

Becky Driscoll, "Teddy" Belicec, Miles y Jack en el invernadero (foto: IMDb)

Destruyendo una de las infames vainas (foto: IMDb)

Lucha a vida o muerte (foto: IMDb)

¡Descubiertos! (foto: IMDb)

«¡Por favor! ¡Necesito dormir!» (foto: IMDb)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) on IMDb


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lunes, 25 de mayo de 2015

El Monstruo del Rayo Gamma

Los prisioneros de Gudavia


Producido por Warwick Films en los estudios de M-G-M en Elstree, Inglaterra (con localizaciones en Austria), y distribuido por Columbia Pictures en los Estados Unidos, el largometraje británico de 1956 El Monstruo del Rayo Gamma es una de las mayores rarezas de la década. Sobre el papel, el argumento (acerca del uso de los rayos gamma para provocar la evolución — o más bien la involución — de seres humanos) se encuadra en el género de la ciencia-ficción; tal como fue escrito, dirigido e interpretado, no obstante, combina elementos de comedia, terror, fantasía, espionaje y anticomunismo. La película fue dirigida por John Gilling y protagonizada por Paul Douglas, Eva Bartok, Leslie Phillips, Walter Rilla, Martin Miller, Philip Leaver y Michael Caridia. Gilling asimismo escribió el guión a medias con el productor John Gossage, a partir de un relato de Louis Pollock. The Gamma People, su título original, se exhibió en programa doble con la adaptación de la novela de Orwell 1984. George Melachrino compuso la banda sonora.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

El guión definitivo surgió de un borrador realizado a principios de los años 1950 por el futuro gran director Robert Aldrich, cuyo nombre no se cita en los títulos de crédito. Los derechos fueron adquiridos por el productor Irving Allen, pero pasaría un tiempo hasta que Allen financiase la película junto a su socio Albert R. Broccoli (quien ganaría fama coproduciendo la serie de James Bond). El papel principal se ofreció a Paul Douglas, actor norteamericano de primera fila que acompañaba a su esposa Jan Sterling durante el rodaje de 1984, al cual se unió Leslie Phillips, recién empezada su larga carrera como encarnación de estereotipos británicos. Ambos talentos cómicos acaparan la pantalla casi todo el tiempo.

La comedia hace constantemente juegos malabares con perturbadoras escenas de locura, conmoción y crueldad que no tienen nada de graciosas. En su día las reseñas tomaron nota de la desconcertante fusión de géneros, valorándola generalmente como «torpe». Los críticos modernos, aunque conscientes de los defectos de la película, admiten que sigue siendo extrañamente interesante. La imaginaria Gudavia parece una mezcolanza de otros estados de ficción como la Borduria de Tintin, la Mythania de Rip Kirby o la Ruritania de El Prisionero de Zenda. The Gamma People atrapa la atmósfera sofocante y ligeramente irreal de un estado totalitario y algunas situaciones "de opereta" son de hecho reconocibles en regímenes del presente.

El periodista norteamericano Mike Wilson y el fotógrafo británico Howard Meade cruzan Europa en tren para cubrir el festival de música de Salzburgo. De repente, alguien desengancha su vagón y acaban en una vía muerta en Gudavia, un diminuto país del bloque oriental que ha permanecido aislado del mundo exterior desde la misteriosa muerte de su rey cinco años atrás. Son inmediatamente arrestados como espías. El tiránico líder del país es el doctor Boronski, quien, temeroso de atraer una atención no deseada, libera a los reporteros. Wilson olfatea una historia y comienza a investigar. Descubre que Boronski ha estado experimentando con niños y rayos gamma para crear una raza de genios sobrehumanos; hasta el momento, sin embargo, sólo ha obtenido autómatas brillantes pero sin emociones o violentos "Brutos" descerebrados. Atrapados en la hermética Gudavia, Wilson y Meade reciben una nota implorando ayuda de Paula, hermana de uno de los "experimentos"...

Mike y Howard atraviesan el pintoresco paisaje centroeuropeo (foto: Cool Ass Cinema)

El doctor Boronski ante su infame máquina (foto: Cool Ass Cinema)

Los fracasos no interrumpen los experimentos (foto: Cool Ass Cinema)

Hugo (foto: Cool Ass Cinema)

Howard y un "Bruto" (foto: Cool Ass Cinema)

Los extravagantes gustos artísticos de Hugo (foto: Cool Ass Cinema)

Hordas de pequeños sicarios hacen más opresivo el ambiente de Gudavia (foto: Cool Ass Cinema)

Presas del doctor Boronski (foto: Cool Ass Cinema)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Gamma People (1956) on IMDb


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