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lunes, 7 de diciembre de 2015

Spaceways

Viaje precipitado


La película de 1953 Spaceways es una coproducción en blanco y negro de la británica Hammer Films y la estadounidense Lippert Studios. Dirigida por Terence Fisher, se filmó enteramente en los Estudios Bray en Windsor, Inglaterra, con Michael Carreras como productor y el norteamericano Robert L. Lippert como coproductor no acreditado. El guión de Paul Tabori y Richard H. Landau se basa en un popular serial radiado en 1951 por la BBC, cuyo autor Charles Eric Maine — pseudónimo de David McIlwain — transformaría posteriormente en una novela. Encabezan el reparto Howard Duff, Eva Bartok, Andrew Osborn, Alan Wheatley y Cecile Chevreau. La historia trata del primer viaje al espacio, a cargo de los doctores Stephen Mitchell y Lisa Frank, con el trasfondo del matrimonio fracasado de Mitchell, la infidelidad de su esposa y el asesinato de ésta (del cual es sospechoso), y su incipiente romance con la doctora Frank. La banda sonora pertenece a Ivor Slaney. Spaceways fue distribuida por Exclusive Films en el Reino Unido y por Lippert Pictures en los Estados Unidos.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Ambientada en Inglaterra en los albores de la Era Espacial (con la enésima interpretación del "primer vuelo tripulado al espacio"), la película pertenece a una época en que la ciencia-ficción "seria" necesitaba una gruesa envoltura de melodrama. Es considerablemente sobria, sin rastro de concesiones a la sensibilidad juvenil y, en comparación con las que la seguirían, abusa de los diálogos — probablemente una característica debida a su ascendencia radiofónica. Pero también es un satisfactorio thriller dramático de la vieja escuela. La dirección de Terence Fisher consigue sugerir dobles lecturas sin parecer forzadas; Fisher rodaría algunos excelentes "Horrores de la Hammer" efectistas y chillones, pero en Spaceways recurre a muy pocos adornos. A su favor tiene el generalmente verosímil trabajo de todo el reparto. Esta modesta producción utiliza algunos efectos especiales procedentes de Cohete K-1 (1950) e imágenes reales de V-2.

Spaceways no fue bien recibida por la crítica y pronto se vio relegada a la segunda parte de programas dobles o como título de relleno en autocines (curiosamente, tanto Carreras como Fisher declararon que la película tenía poco que ofrecer). Aunque llevar el serial radiofónico al cine había obligado a comprimir la historia, el ritmo es excesivamente lento hasta el último tercio de la película. Éste sería el segundo proyecto de ciencia-ficción de Hammer Films tras Four Sided Triangle (1953); dos años después el estudio lograría un éxito arrollador con la adaptación de otro serial, esta vez de televisión, El Experimento del Doctor Quatermass.

El experto en cohetes estadounidense Stephen Mitchell trabaja día y noche para alcanzar su objetivo de enviar al espacio el primer satélite hecho por el hombre. Entretanto, su esposa Vanessa tiene una relación con un colega del científico, el doctor Philip Crenshaw. Mitchell lo descubre y al poco tiempo el satélite parte al espacio — antes de lo que estaba previsto. Dado que el lanzamiento ha coincidido con la desaparición de Vanessa y su amante, acusan a Mitchell de asesinar a la pareja y ocultar sus cadáveres en la nave espacial. Con el fin de probar su inocencia, Mitchell se ofrece voluntario para tripular un segundo cohete junto a la matemática Lisa Frank y realizar una búsqueda en el satélite que continúa orbitando la Tierra.

El doctor Smith advierte a la doctora Frank (foto: British Film Institute)

Algo va mal durante el vuelo (foto: British Film Institute)

Stephen y Lisa, en problemas (foto: British Film Institute)

¡Sabotaje! (foto: British Film Institute)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Spaceways (1953) on IMDb


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lunes, 7 de septiembre de 2015

Vuelo a Marte

Los hombres son de la Tierra y las mujeres de Marte


Vuelo a Marte es un largometraje de 1951 en Cinecolor producido por Walter Mirisch para Monogram Pictures, uno de los más conspicuos integrantes de "Poverty Row" (así se conocía en Hollywood al conjunto de estudios limitados a seriales y films de bajo presupuesto), que también lo distribuyó en los cines. Fue dirigido por el especialista en películas de vaqueros Lesley Selander y protagonizado por Marguerite Chapman, Cameron Mitchell, Arthur Franz, Virginia Huston, John Litel y Morris Ankrum. El guión de Arthur Strawn se basa en la novela Aelita (1923) del escritor soviético Aleksey Tolstoy, cosa que no se menciona por razones obvias, y relata la llegada al Planeta Rojo de una expedición científica, la cual descubre que Marte está habitado por una decadente civilización subterránea. Fue el primer film estadounidense de la década en describir un viaje — planeado — a Marte, así como una raza marciana superior a los humanos (aunque anatómicamente idéntica). La banda sonora pertenece a Marlin Skiles, quien años después compondría la música para la curiosamente similar La Reina del Espacio Exterior.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

Monogram sólo pudo afrontar el audaz proyecto de una película de ciencia-ficción en color reciclando material de otras producciones. Los interiores de la nave espacial, al igual que algunos elementos de atrezzo y efectos de sonido, procedían de Cohete K-1, un film de por sí modesto. También se emplearon trajes espaciales sobrantes de Con Destino a la Luna — a su vez el cohete, diseñado originalmente por Chesley Bonestell para esta última película, se reutilizaría en Mundo sin Fin, La Reina del Espacio Exterior y El Terror del Más Allá. Aunque se filmaron escenas en exteriores del célebre Valle de la Muerte, lujo poco frecuente en estos casos, todo el rodaje no duró más de once días.

Vuelo a Marte — también conocida como Conquistando Marte — está más cerca de los seriales de los años 1930 y 1940 que del realismo de Con Destino a la Luna. Los terrícolas desembarcan en el Planeta Rojo provistos de cazadoras de cuero y máscaras de oxígeno, los marcianos "superiores" van ataviados con ropajes medievales y las féminas visten faldas extremadamente cortas, todo lo cual remite directamente al Flash Gordon de Alex Raymond. Tras un prometedor inicio, la película degenera en un soso melodrama dirigido con una singular falta de inspiración. La acción se reserva para los últimos minutos y el film termina abruptamente, delatando su bajo presupuesto. Se propuso una secuela, Viaje a Venus, que no se llegó a rodar. La reacción de la crítica no fue positiva, tachando al film de «copia» y «decepcionante», pero para muchos aficionados al género es una película "de culto", visualmente encantadora.

El intrépido reportero Steve Abbott acompaña a un equipo dirigido por el doctor Lane en la primera expedición a Marte. Durante el viaje Abbott y el doctor Jim Barker se disputan las atenciones de la científica Carol Stafford. Tras ser golpeado por una tormenta de meteoros, su cohete hace un aterrizaje forzoso en la gélida superficie del Planeta Rojo. La tripulación es recibida por una delegación marciana que les da la bienvenida a su fabulosa ciudad subterránea automatizada. Los marcianos se ofrecen a reparar la nave y un incipiente romance florece entre los hombres de la Tierra y las mujeres de Marte... Lo que los terrícolas no saben es que los gobernantes marcianos sospechan de sus motivaciones y han decidido retenerlos como prisioneros. El líder, Ikron, pretende robar los planos del cohete y construir su propia flota de astronaves para invadir la Tierra, pues Marte está agotando un recurso vital, el corium. Pero los terráqueos cuentan con simpatizantes entre los marcianos, como la bella científica Alita, y pronto se pone en marcha un plan de fuga.

Los cinco expedicionarios emprenden una misión llena de riesgos (foto: Classic Horror Film Board)

Ikron encabeza la recepción marciana (foto: Classic Horror Film Board)

El Consejo aprueba el plan de Ikron — con la oposición del anterior líder, Tillamar (foto: Classic Horror Film Board)

La servicial Terris también actúa como espía de los marcianos (foto: Classic Horror Film Board)

El cohete es sometido a reparaciones en la ciudad subterránea (foto: Classic Horror Film Board)


Steve simpatiza con Carol, la asistente del doctor Barker... (foto: Classic Horror Film Board)

...mientras éste conoce a la encargada de reparar la nave espacial (foto: Classic Horror Film Board)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Flight to Mars (1951) on IMDb


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lunes, 24 de agosto de 2015

Batalla Más Allá del Sol

La versión de la otra parte


Batalla Más Allá del Sol, cuyo título original Небо зовет/Nebo zovyot significa "Los Cielos Llaman", es un largometraje soviético de ciencia-ficción estrenado en 1959. Dirigido por Aleksandr Kozyr y Mikhail Karzhukov para los Estudios Dovzhenko, el film relata una ampulosa historia entre visionaria y propagandística del propio Karzhukov (desarrollada en el guión de Aleksei Sazonov y Yevgeni Pomeshchikov). La trama de rivalidad entre soviéticos y estadounidenses por ser los primeros en poner pie en el planeta Marte tiene la originalidad de presentar a los comunistas como "los buenos" y anticipar la colaboración internacional en la exploración del espacio. Aunque considerada aburrida por los pocos al otro lado del Telón de Acero que la han visto, la película destaca por un diseño de producción excepcionalmente bueno. Los principales intérpretes son Ivan Pereverzev, Aleksandr Shvorin, Konstantin Bartashevich, Gurgen Tonunts, Valentin Chernyak, Viktor Dobrovolsky, Alla Popova, Taisiya Litvinenko y Larisa Borisenko. El compositor Yuliy Meitus escribió la grandilocuente banda sonora.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

La película es mucho más conocida en Occidente a través de la notoria reedición producida por Roger Corman, quien compró por 10.000 dólares los derechos de distribución y adaptación «a los gustos estadounidenses» — tal como él los imaginaba. Corman contrató para la tarea a un joven estudiante de cine llamado Francis Ford Coppola (bajo el pseudónimo de Thomas Colchart), y entre ambos sustituyeron el conflicto Este-Oeste por otro Norte-Sur, "americanizaron" los nombres del reparto, e insertaron unas inenarrables escenas de monstruos con aspecto de genitales masculinos y femeninos. El resultado, trece minutos más corto que el original, fue estrenado por American International Pictures en 1962 con el título de Battle Beyond the Sun.

Póster de la reedición estadounidense (foto: Wrong Side of the Art!)

El ciudadano soviético tenía gran interés por la Carrera Espacial en un momento — entre el lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik 1, y el primer vuelo espacial tripulado, el de Yuri Gagarin — en que su país estaba claramente por delante. Yuri Schvech, director artístico del film, era un experto en la tecnología espacial contemporánea que había participado veinticinco años antes en Космический рейс/Kosmicheskiy reys. Sus imaginativos diseños se basaron siempre en conocimientos científicos, con rasgos verosímiles y factibles. Schvech trabajó en la construcción de los modelos de mayor tamaño, pero poco después abandonó la producción alegando que la tensión era demasiado grande. El director y guionista Mikhail Karzhukov supervisó entonces las escenas con efectos especiales, mientras que Aleksandr Kozyr dirigió a los actores — con un toque sencillamente glacial.

Karzhukov empleó tres modelos de la estación espacial con tamaños diferentes, permitiendo filmar a múltiples distancias y con variedad de puntos de vista. También utilizó modelos separados (de dos metros de altura) para las zonas superior e inferior de la estación que incluían cosmonautas en miniatura. Se construyó asimismo un decorado a tamaño real de una de las cubiertas de atraque. La iluminación se cuidó especialmente y da una apariencia realista a muchas escenas.

Los críticos valoran Batalla Más Allá del Sol como un film extraordinariamente lento y mal interpretado; pero, aunque muchos efectos no sean demasiado buenos, su fascinante aspecto visual sigue llamando la atención — hace que La Conquista del Espacio parezca una película de serie B. Stanley Kubrick utilizaría dibujos y soluciones gráficas de este film en su obra 2001: una Odisea del Espacio (1968).

Una expedición científica soviética prepara la primera misión a Marte. Su nave espacial Patria ha sido construida en una estación que orbita la Tierra, donde espera la orden de partida. Antes de que esto suceda, llega la nave estadounidense Tifón tras haber experimentado problemas técnicos, albergando en secreto las mismas intenciones de conquistar el Planeta Rojo. En un intento de mantenerse por delante de los soviéticos, los americanos inician el viaje sin la adecuada preparación, y pronto vuelven a verse en dificultades. La Patria cambia de rumbo para salvar a los astronautas occidentales. Aunque lo consiguen, descubren que sus reservas de combustible ya no son suficientes para alcanzar Marte, por lo que se ven obligados a efectuar un aterrizaje de emergencia en el asteroide Ícaro al pasar éste cerca del planeta. Cuando el plan de enviar combustible mediante un cohete no tripulado fracasa, un cosmonauta parte a bordo de la Meteoro en una misión de rescate potencialmente suicida...

La plataforma de la estación espacial soviética (foto: Pizarra del Espectador)

Cosmonautas sobre Ícaro contemplan el Planeta Rojo (foto: Pizarra del Espectador)

Escena de la película (vídeo: YouTube)

Batalla más allá del sol (1959) on IMDb


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lunes, 10 de agosto de 2015

El Cohete Conquistador

Primeros pasos hacia las estrellas


Riders to the Stars (1954) es el título original de la película conocida en los países de habla hispana como El Cohete Conquistador o Pilotos a las Estrellas. Fue producida por la compañía independiente Ivan Tors Productions y distribuida a través de la major United Artists. Se trata de la segunda entrega de la trilogía sobre la Oficina de Investigación Científica (OSI), iniciada por El Monstruo Magnético y seguida por Gog, el Monstruo de Cinco Manos. El film supuso el debut como director de Richard Carlson, quien lo protagoniza junto a William Lundigan, Martha Hyer, Herbert Marshall, Dawn Addams, Robert Karnes y King Donovan. El guión del especialista en el género Curt Siodmak está basado en una historia del mismo Ivan Tors, la cual describe cómo tres hombres son entrenados para llevar sendos cohetes al espacio con el fin de capturar un meteoro y determinar la composición que le permite resistir los rayos cósmicos. Harry Sukman compuso la banda sonora. No obstante su limitado presupuesto, Riders to the Stars se filmó en color y buscando — dentro de lo posible — un realismo casi documental.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

La película es fascinante por ilustrar la visión de los años 1950 acerca de la entonces futurista idea del viaje espacial, al estilo de la precedente Con Destino a la Luna. Como era típico de algunas de sus contemporáneas, el guión se recrea en los aspectos tecnológicos y muchos diálogos terminan siendo disertaciones en jerga pseudocientífica. El público del momento tenía gran interés en la materia y a menudo dichas películas priman la "autenticidad" a expensas del drama. Aun así, hay en algunos personajes de Riders... un matiz perturbador; el film también se vuelve sorprendentemente lúgubre en su desenlace. A pesar de la ilimitada confianza en el progreso científico de la época, parece como si la conquista del espacio fuese una tarea casi sobrehumana, sólo alcanzable a costa de sacrificios heroicos (algo que contrasta con la prosaica indiferencia actual).

Herbert L. Strock, productor asociado de la película, realizó el montaje como un favor hacia su buen amigo el actor-director Richard Carlson. Strock dirigió las escenas en las que aparecía Carlson, ya que este último no se consideraba adecuado para dirigir su propia interpretación, y asimismo — gracias a su experiencia en la mesa de edición — fue capaz de mantener el rodaje dentro del presupuesto. El otro productor asociado, Maxwell Smith, documentó la parte científica del guión, la cual se ve hoy algo desfasada.

Aunque algunos críticos la han desdeñado precisamente por los errores de su ciencia, Riders to the Stars se toma en serio a sí misma sin resultar pretenciosa y está hecha con absoluta convicción (e interpretada, si no con inspiración, sí con eficacia y sinceridad). Los afanes para dotar de realismo al film — por ejemplo, el rodaje en un centrifugador, la selección de las imágenes de archivo o el aspecto funcional del atrezzo — lo hacen interesante para el espectador. También resulta cautivador analizar las muchas diferencias con la verdadera naturaleza del vuelo espacial, por entonces una incógnita para la que nadie tenía demasiadas respuestas: astronautas a los que se oculta el propósito de las pruebas; lanzamientos espaciales preparados en cuestión de semanas; y pocos ensayos previos, sólo un incierto salto a lo desconocido. La película está disponible para visionado gratuito en The Internet Archive.

La Oficina de Investigación Científica establece que el único material capaz de soportar los rigores del viaje espacial es el metal ultradenso que forma los meteoros. Un grupo de doce candidatos es seleccionado por una computadora y llevado con el máximo secreto a la base de la Fuerza Aérea de Snake Mountain. Allí se les somete a una penosa serie de pruebas, revelándose al fin que el objetivo de las mismas es seleccionar astronautas. Tres son los elegidos, pero ¿regresarán todos ellos?

Los aspirantes a pilotos espaciales son cuidadosamente examinados (foto: The Dwrayger Dungeon)

No todos podrán superar las durísimas pruebas (foto: The Dwrayger Dungeon)

Se desvela el fantástico objetivo de la misión (foto: The Dwrayger Dungeon)

El lanzamiento — las imágenes corresponden a la prueba real de un V-2 en White Sands, Nuevo México (foto: The Dwrayger Dungeon)

La esperada — y temida — lluvia de meteoros (foto: The Dwrayger Dungeon)

Los mortales peligros del espacio (foto: The Dwrayger Dungeon)

Luchando por controlar su nave (foto: The Dwrayger Dungeon)

¿Hay supervivientes? (foto: The Dwrayger Dungeon)

Escena de la película (vídeo: YouTube)

Riders to the Stars (1954) on IMDb


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lunes, 3 de agosto de 2015

Hijos del Espacio

«Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como niños...»


La casi desconocida Hijos del Espacio, de 1958, es una extraña película notablemente alejada de los tópicos de la ciencia-ficción de la época, aunque sea debida a dos personalidades del género como el productor William Alland y el director Jack Arnold. Fue la primera producción de Alland con Paramount Pictures y la penúltima película fantástica de Arnold. El film se basa en The Egg, una historia no publicada de Tom Filer, que adaptó con significativas alteraciones el guionista Bernard C. Schoenfeld. Cuenta cómo un cerebro alienígena se comunica telepáticamente con los hijos de varios científicos que participan en el desarrollo de una nueva arma, empujando a los niños a sabotear el trabajo de sus padres. En el reparto aparecen Adam Williams, Peggy Webber, Jackie Coogan, Richard Shannon, Raymond Bailey y Russell Johnson, junto a los jóvenes Michel Ray, Johnny Washbrook, Sandy Descher y Johnny Crawford. Van Cleave escribió la música. Paramount distribuyó el film en programa doble con El Coloso de Nueva York, otra producción de William Alland.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Casi toda la película se filmó en un puñado de decorados sumamente espartanos y con escasos alardes visuales. El "cerebro" alienígena fue fabricado con plástico por Ivyl Burks, jefe del departamento de atrezzo de la productora. En su estado final, la criatura pesaba unos 500 kilos, medía metro y medio de ancho por tres metros de largo, y contenía luces de neón por valor de 3.300 dólares. La recepción de Hijos del Espacio no fue buena y todavía hoy es uno de los trabajos más infravalorados de Jack Arnold (también, curiosamente, el más personal).

En muchos sentidos, este film es una especie de continuación — que no una secuela — de Vinieron del Espacio (1953). El que sea además un tipo de ciencia-ficción políticamente atrevida no hace sino añadirle encanto y permite pasar por alto sus evidentes limitaciones (acción prosaica, mensaje obvio). Arnold era un experto en conseguir algo — a veces algo sustancial — con muy poco. Para empezar, muchos de los actores interpretan papeles insólitos en sus carreras, una oportunidad de hacer algo diferente que se toman muy en serio; por su parte, los protagonistas infantiles se muestran sencillos y naturales. Este cuento pacifista a contracorriente se rodó apenas unos meses después del lanzamiento del Sputnik soviético, el cual desató el pánico en los Estados Unidos e inició una Carrera Espacial de abierto impulso militar. La idea de enviar armas al espacio estaba — otra vez — de plena actualidad y Arnold tuvo la audacia de hacer una película que decía enfáticamente «¡no!».

La infame Plataforma Espacial Militar propuesta por el Secretario de Defensa James Forrestal en 1948 (foto: Project 1947)

La obra del director destaca entre las películas de serie B de sus contemporáneos; en particular, sus films poseen un soberbio sentido de la atmósfera, capaz de mostrar de una forma hechizante a los personajes aislados (real o metafóricamente) en medio de los paisajes de la Tierra. El soliloquio de Richard Carlson en Vinieron del Espacio cuando describe el desierto de Arizona encuentra su eco en las palabras de Michel Ray: «todo este océano y arena es como si fuera otro mundo». Entre los momentos más innegablemente inquietantes figuran las recurrentes escenas de los chicos adentrándose en la cueva.

La idea de unos niños "poseídos" por un ente alienígena sería tratada con otro tono en la perturbadora El Pueblo de los Malditos (1960). Como quiera que ha habido cierta polémica respecto a si los "hijos del espacio" actuaban bajo el control de la criatura espacial o por propia voluntad, la cita bíblica con la que termina la película (San Mateo, Capítulo 18, versículo 3) apunta decididamente hacia la segunda posibilidad.

Dave Brewster empieza su trabajo como técnico electrónico en una base ultrasecreta de la Fuerza Aérea. Con él están su esposa Anne y sus hijos Bud y Ken, todos ellos recelosos del repentino traslado, así como de la austera existencia que todas las familias allí soportan. Apenas llegan, Bud y Ken ven una extraña luz en el cielo que apunta hacia la costa y poco después parecen recibir comunicaciones telepáticas cada vez más fuertes — y detalladas — de origen desconocido. Los chicos son arrastrados, junto con los niños de otras familias, a una solitaria cueva cercana a la playa, donde se oculta una presencia alienígena (en la forma de un enorme cerebro que no deja de crecer). Al principio, el cerebro intenta que los niños persuadan a sus padres de que completar su proyecto — un misil llamado "The Thunderer", que pondrá en órbita una bomba de hidrógeno capaz de alcanzar cualquier objetivo en caso de que los Estados Unidos se vean amenazados — es demasiado peligroso. Sólo el doctor Wahrman, inventor del misil, les presta alguna atención. A medida que el momento del lanzamiento se acerca, el alienígena toma medidas más directas...

Una nueva vida en el sur de California que no entusiasma a todos (foto: DVDBeaver)

Extrañamente atraídos hacia la cueva (foto: DVDBeaver)

El ente alienígena con su aspecto inicial (foto: DVDBeaver)

Dave y Anne no saben cómo tratar a su rebelde prole (foto: DVDBeaver)

Joe Gamble, el brutal padrastro de Tim (foto: DVDBeaver)

Los burócratas no tienen oídos para los niños (foto: DVDBeaver)

Los "hijos del espacio" (foto: DVDBeaver)

Un rayo transportador se lleva al ser extraterrestre (foto: DVDBeaver)

Escena de la película (vídeo: YouTube)

The Space Children (1958) on IMDb


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lunes, 18 de mayo de 2015

The Lost Missile

Cuenta atrás


The Lost Missile es una modesta película en blanco y negro de 1958 producida por Lee Gordon y distribuida a través de United Artists. Estaba previsto que fuera dirigida por William A. Berke, quien a la sazón era también productor ejecutivo del film, pero éste falleció de un repentino ataque cardíaco el primer día de rodaje y su hijo, Lester William, ocupó el puesto. El guión fue coescrito (en una semana y media) por John McPartland y Jerome Bixby, autor de larga carrera en el género de la ciencia-ficción, a partir de un relato original del propio Lester Wm. Berke. La historia cuenta cómo un extraño misil aparentemente procedente del espacio exterior circunda la Tierra a baja altitud y enorme velocidad, destruyéndolo todo a su paso. En el reparto figuran Robert Loggia, Ellen Parker, Philip Pine, Larry Kerr, Marilee Earle y Kitty Kelly. La inquietante música de Gerald Fried tiene reminiscencias de su partitura para La Maldición del Hombre sin Cara.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

Esta película surgió en un escenario común a muchas producciones de ciencia-ficción contemporáneas: una premisa ambiciosa, un presupuesto peligrosamente pequeño, unos actores desconocidos y absoluta dependencia de las imágenes de archivo. El resultado es más que aceptable; lo que la hace especial es que la historia se desarrolla en tiempo real, con una tensión creciente a medida que se acerca el final de la cuenta atrás. Como se destacó en su época, las filmaciones de ejercicios militares y de la Defensa Civil están sorprendentemente bien integradas — con ciertos inevitables fallos de continuidad. El film también cuenta con unos decentes efectos visuales, obra de Jack R. Glass.

Aunque excesivamente melodramático para algunos, la crítica tiende a considerar The Lost Missile un film enérgico y eficaz, con ideas fascinantes, que disimula inteligentemente sus limitados recursos centrándose en la tragedia del protagonista. El póster insinúa que una fuerza desconocida (presumiblemente alienígena) controla el misil, pero uno de los aciertos de la película es dejar inexplicado el origen de la amenaza.

El concepto de un misil de crucero propulsado por energía nuclear, como "arma del Juicio Final", realmente ya se había propuesto en el Proyecto Pluto de la Fuerza Aérea estadounidense. Aunque las pruebas tendrían éxito, tanto el Departamento de Defensa como el Departamento de Estado consideraron que la idea era «demasiado provocadora» y el programa fue cancelado en 1964.

Una estación de radar tras el Telón de Acero detecta una misteriosa nave con forma de cohete acercándose desde el espacio. Los militares lanzan un misil defensivo; la explosión no destruye el objeto, sino que lo desvía de su curso y hace que sobrevuele el Hemisferio Norte a cinco millas de altitud y más de cuatro mil millas por hora, generando una temperatura de un millón de grados en su estela de cinco millas de ancho. Empezando en el Estrecho de Bering, el desbocado misil arrasa zonas cada vez más pobladas en un rumbo que lo llevará sobre Ottawa y después Nueva York, a 63 minutos; es más, el misil podría seguir volando indefinidamente gracias a su propulsión atómica y devastar el mundo entero en unas cuantas semanas. Todos los intentos de detenerlo fracasan. Entretanto, en el Laboratorio Atómico de Havenbrook el doctor David Loring trabaja en una cabeza nuclear en miniatura diseñada para acoplarse al cohete experimental "Jove". Al conocer el inminente desastre, el doctor Loring, junto a su prometida Joan Woods y su colega el doctor Joe Freed, tratan de imaginar cómo enfrentarse al misil perdido con su incompleta cabeza nuclear.

El misil es descubierto por militares de un indeterminado país comunista (foto: Just Screenshots)

La pesadilla está a punto de comenzar (foto: Just Screenshots)

Se hace pública la existencia del misil con la orden de evacuación general (foto: Just Screenshots)

La población es presa del pánico (foto: Just Screenshots)

Las calles desiertas de la capital de Canadá (foto: Just Screenshots)

Demasiado horrible (foto: Just Screenshots)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Lost Missile (1958) on IMDb


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