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lunes, 18 de abril de 2016

Cadáveres Atómicos

Esta radiación resucita a un muerto


Cadáveres Atómicos es otra de las rápidas y baratas producciones de serie B que Sam Katzman realizó para Clover Productions. Estrenada por Columbia Pictures en julio de 1955 acompañando en el cartel a Surgió del Fondo del Mar, fue dirigida por Edward L. Cahn a partir de un guión del prolífico Curt Siodmak. La historia relata cómo un gangster obliga a un antiguo científico nazi a crear zombies por medio de radiaciones, esperando cobrarse con ellos una sangrienta venganza. El reparto cuenta con Richard Denning, Angela Stevens, Lane Chandler, Charles Horvath, Michael Granger, Gregory Gaye (acreditado «Gay»), Pierre Watkin y Tristram Coffin. La banda sonora consiste en música del archivo del estudio, dirigida por Mischa Bakaleinikoff.

Póster de la película (foto: 3B Theater Poster Archive)

Película cursi según los conservadores ideales de la era Eisenhower, y completamente falta de pretensiones, Cadáveres Atómicos resulta sorprendentemente gráfica y escabrosa — además de muy entretenida. En una época de creciente preocupación por el efecto de la violencia en el cine y los cómics sobre las mentes juveniles, este film no escatimaba en escenas de gargantas aplastadas, espaldas rotas y otras brutales agresiones mostradas implícita o explícitamente. Fue también uno de los primeros en emplear pequeñas cargas explosivas para simular heridas de bala. Además de las truculencias, hay giros del guión que debieron de desconcertar a más de uno (como el asesinato y conversión en zombie de uno de los personajes principales). Abiertamente dirigida al público más joven, acierta de pleno: asustó a muchos en aquel momento y, gracias a los pases televisivos, a muchos más en años posteriores.

La película se filmó en los decorados del antiguo Rancho Columbia en Burbank (incluida la escena en la imaginaria Base de la Fuerza Aérea Monroe). Para mantener el presupuesto bajo, Cahn procuró rodar tan pocos planos como fuera posible, lo cual simplificó tanto la filmación como el montaje y benefició sensiblemente al ritmo. El director volvería sobre el tema de los zombies en Invasores Invisibles (1959); el concepto de cadáveres vueltos a la vida por una extraña radiación reaparecería en la muy influyente La Noche de los Muertos Vivientes (1968). Para los críticos, Cadáveres Atómicos es un genuino producto de su tiempo: vigoroso, eficaz y (escalofriantemente) divertido, si el espectador perdona sus anacronismos.

Un criminal es salvajemente asesinado por un individuo imponente al que no afectan las balas y que deja huellas dactilares luminosas. El policía científico Chet Walker descubre que las huellas son radiactivas — y que pertenecen a un hombre muerto. El cadáver andante ha sido creado por el doctor Wilhelm Steigg, un científico alemán que durante la guerra experimentó un método para reanimar a los muertos y controlar su comportamiento mediante órdenes orales; Steigg está ayudando a vengarse de los responsables de su condena al gangster Frank Buchanan, que ha vuelto en secreto a los Estados Unidos tras ser deportado a su Italia natal (donde conoció al doctor). Otro zombie atómico mata al fiscal del caso Buchanan, lo que lleva a Walker y al detective de homicidios Dave Harris a deducir que los asesinatos están relacionados con el gangster. Las autoridades advierten a los posibles objetivos, pero ¿llegarán a tiempo de detener a las criaturas con cerebros atómicos?

El criminal y su cómplice ex-nazi (foto: Space Monster)

En el laboratorio de Steigg dos cadáveres recientes con sus nuevos cerebros irradiados (foto: Space Monster)

El doctor Walker informa de su increíble hallazgo (foto: Space Monster)

Contadores Geiger para seguir el rastro (foto: Space Monster)

Las balas no pueden detener a las criaturas (foto: Space Monster)

Chet dirige la búsqueda desde un helicóptero (foto: Space Monster)

Buchanan ordena a sus esclavos zombies que ataquen a los soldados (foto: Space Monster)

Irónico final (foto: Space Monster)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Creature with the atom brain. Cadáveres atómicos (1955) on IMDb


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lunes, 22 de febrero de 2016

El Principio del Fin

La plaga


El Principio del Fin es una película estadounidense de 1957 producida y dirigida por Bert I. Gordon para el recién formado estudio de American Broadcasting-Paramount Theatres (AB-PT). Fue distribuida por Republic Pictures. El guión de Fred Freiberger y Lester Gorn relata cómo la ciudad de Chicago es amenazada después de que unos saltamontes radiactivos crezcan a proporciones descomunales. En el reparto aparecen Peter Graves, Peggie Castle, Morris Ankrum, Than Wyenn, Thomas Browne Henry y Richard Benedict. Albert Glasser, colaborador habitual del director, escribió la banda sonora (que incluía la canción Natural, Natural Baby). El Principio del Fin tiene fama por sus "atroces" efectos visuales y está considerada una de las películas de ciencia-ficción peor escritas e interpretadas de los años 1950.

Póster de la película (foto: Wikipedia)

El éxito de crítica y público de La Humanidad en Peligro (1954) abrió camino a un sinnúmero de producciones sobre "bichos gigantes". AB-PT, especializada en financiar películas de bajo presupuesto para exhibirlas en sus salas del nordeste y el sur del país, y que había firmado un acuerdo de distribución con Republic, vio el filón. El argumento recuerda a la novela de H. G. Wells de 1904 El Alimento de los Dioses, puesto al día para la Era Atómica; también parece aludir a los temores de los norteamericanos acerca de especies invasoras y a una creciente intranquilidad por el abuso de pesticidas como el DDT. Aunque no hay cifras oficiales para El Principio del Fin, el coste típico de una producción de AB-PT en 1957 era de 300.000 dólares.

Bert Gordon se ocupó personalmente de los efectos especiales — como en otras ocasiones, trabajando en el garaje de su casa. La animación de modelos de saltamontes quedó descartada por su elevado coste, por lo que Gordon confió por enésima vez en técnicas de pantalla partida, mattes y retroproyección. El efecto más recordado ya se había utilizado en King Dinosaur: El Planeta Infernal (1955): poner los animales sobre simples fotografías de los escenarios (las miniaturas eran demasiado caras) y soplar aire sobre ellos para obligarlos a moverse. La idea era eficaz dentro de sus limitaciones, excepto cuando los insectos parecían andar por el aire.

El director adquirió en Tejas doscientos saltamontes de la única especie lo bastante grande para el foco de la cámara. El Departamento de Agricultura obligó a que todos los ejemplares fuesen machos, para evitar que se reprodujeran; desafortunadamente, los insectos resultaron ser caníbales, y durante los días que permanecieron en la caja se devoraron unos a otros hasta que sólo quedó una docena. Esto no impidió a la distribuidora anunciar el film como «la primera película de ciencia-ficción con criaturas reales vivas». El film también hizo uso exhaustivo de las imágenes de archivo.

El Principio del Fin debutó en Chicago en programa doble con otra producción de AB-PT, The Unearthly. Constituyó un modesto éxito de taquilla — aunque por razones que no están claras la productora cesó sus actividades inmediatamente después del estreno. Pero las críticas fueron en su mayor parte negativas, destacando no sólo la paupérrima producción sino también su falta de originalidad. Algunos creen que la película fracasa en un aspecto fundamental, hacer que los saltamontes sean aterradores. No obstante, tanto si son lo bastante ingenuos para tener miedo, como si disfrutan burlándose, para muchos espectadores se trata de una película "de culto".

El doctor Ed Wainwright, funcionario del Departamento de Agricultura, y la fotógrafa de prensa Audrey Ames, descubren que un experimento con vegetales irradiados ha producido un enjambre de saltamontes gigantescos. Antes de que el Ejército pueda neutralizar a los monstruos, Chicago está bajo su asedio.

Extraños sucesos en la pequeña ciudad de Ludlow, Illinois (foto: A Field Guide to Doomsday)

¿Qué puede haber causado esta devastación? (foto: A Field Guide to Doomsday)

Los culpables (foto: A Field Guide to Doomsday)

Nada puede detenerlos (foto: A Field Guide to Doomsday)

La plaga (foto: A Field Guide to Doomsday)

En Chicago — probablemente la imagen muestra el "reparto" completo de criaturas (foto: A Field Guide to Doomsday)

Sobre el edificio que alberga el laboratorio del doctor Wainwright (foto: A Field Guide to Doomsday)

¡Acorralado! (foto: A Field Guide to Doomsday)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Beginning of the End (1957) on IMDb


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lunes, 8 de febrero de 2016

3000 A.D.

Futuro imperfecto


Captive Women es una película estadounidense de 1952 protagonizada por Robert Clarke, Margaret Field, Ron Randell, Gloria Saunders, Stuart Randall y William Schallert. En 1956 se reestrenó como 1,000 Years from Now en programa doble con la infame Invasion U.S.A., y en México y el Reino Unido (algunos de los pocos lugares donde llegó a los cines) es conocida como 3000 A.D. — el sensacionalista título original se le ocurrió a Howard Hughes, propietario de la distribuidora. El film se desarrolla en los albores del siglo XXX, después de una guerra nuclear, cuando tres primitivas tribus luchan por la supremacía entre las ruinas de Manhattan. Producida y escrita por el mismo equipo que El Ser del Planeta X, Jack Pollexfen y Aubrey Wisberg, para la American Pictures de Albert Zugsmith, fue dirigida por Stuart Gilmore y distribuida a través de RKO Radio Pictures. La música pertenece a Charles Koff.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Lo más interesante de la historia de Pollexfen y Wisberg es que puede tratarse de la primera sobre una civilización postapocalíptica sumida en la barbarie, al menos la primera cuyo origen alude explícitamente a los peligros de las armas atómicas. Esta novedosa idea se ve lastrada por una trama poco imaginativa que lo mismo podría servir para un péplum o una película de cavernícolas. La producción es mejor de lo previsible, aunque adolece de efectos visuales algo chapuceros (obra de dos especialistas en la serie B como Jack Rabin e Irving Block). El presupuesto estuvo entre 85.000 y 100.000 dólares. Además del mensaje sobre las consecuencias de un conflicto nuclear, el film tiene a su favor el inusual tratamiento de los "Mutados" como los "buenos" de la historia.

Existen precedentes de sociedades degeneradas en obras de H. G. Wells como La Máquina del Tiempo (1895) o La Forma de lo que Vendrá (1933); por otra parte, el primer film en situarse inmediatamente después de un holocausto nuclear había sido Cinco (1951). Quizás el caso más comparable sea la civilización marciana vuelta a su propia Edad de Piedra en Cohete K-1 (1950). El subgénero se haría inmensamente popular en los años 1970-80, pero en su momento 3000 A.D. fue única, y como tal este título menor tiene su sitio en la historia del cine de ciencia-ficción.

Año 3000. En lo que una vez fue Nueva York, los descendientes de aquellos que sobrevivieron a la guerra atómica se dividen en tres tribus. Los saludables "Normales" habitan los antiguos túneles del metro; los bárbaros "Hombres de Río Arriba" merodean por los bosques en busca de presas; y los "Mutados" viven entre los escombros radiactivos de la ciudad y sufren deformidades congénitas. Rob, hijo del líder de los "Normales", convence al brutal jefe de los "Hombres de Río Arriba", Gordon, de que perdone la vida al "Mutado" Riddon. Pero Gordon trama un plan para secuestrar a las mujeres de los "Normales", incluyendo a Catherine, la bella y perversa prometida de Rob... En medio de conspiraciones y venganzas, la única esperanza para el futuro de la Humanidad parece ser el romance entre Riddon y la "Normal" Ruth.

El baño de las mujeres "Normales" (foto: MovieStillsDB)

Catherine, hija del Sumo Sacerdote de los "Normales", contempla despiadadamente a la enjaulada Ruth (foto: MovieStillsDB)

«La batalla de los sexos dentro de mil años» — Riddon y Ruth (foto: MovieStillsDB)

Azotando a Riddon (foto: MovieStillsDB)

Escena de la película (vídeo: YouTube)

Captive Women (1952) on IMDb


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lunes, 25 de enero de 2016

Lo Desconocido

Expediente X en Escocia


Lo Desconocido (1956) es una película británica de ciencia-ficción/terror producida por Anthony Hinds para Hammer Film Productions. En los Estados Unidos fue distribuida por Warner Bros. El rodaje empezó siendo dirigido por el norteamericano Joseph Losey (bajo el pseudónimo de Joe Walton), exiliado en el Reino Unido después de ser incluido en la Lista Negra de Hollywood, el cual fue sustituido por Leslie Norman: el estudio lo atribuyó públicamente a una "enfermedad", pero parece ser que el protagonista Dean Jagger rechazó trabajar con un director considerado simpatizante comunista. Jimmy Sangster — en su primer trabajo cinematográfico — escribió el guión, en el que una extraña criatura radiactiva salida de las profundidades de la Tierra comienza a provocar muertes en los páramos escoceses. El reparto está encabezado por Jagger, Edward Chapman, Leo McKern y Anthony Newley. James Bernard fue el autor de la ominosa banda sonora.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

Inicialmente la Hammer pretendía que esta película fuera una secuela de la exitosa El Experimento del Doctor Quatermass (1955), pero el escritor Nigel Kneale denegó el permiso para utilizar a su personaje. La historia de Jimmy Sangster, no obstante, reproduce con fidelidad el esquema de Quatermass. Como en ésta y muchas otras producciones británicas del período, el rol principal recayó en un actor estadounidense. La mitad del limitado presupuesto de 60.000 dólares se destinó al salario de Dean Jagger; dicha cantidad fue aportada por RKO Pictures, esperando alcanzar un acuerdo para distribuir el film en los Estados Unidos que al final no se produjo. Como sustituto de Losey, Leslie Norman demostró ser un eficaz artesano, pero también extremadamente impopular. El equipo se quejó de sus malos modos y el propio director no simpatizaba con el productor Tony Hinds, aparte de que no tenía interés por el proyecto. Norman había sido cedido por los estudios Ealing y, a pesar de la calidad de Lo Desconocido, no volvería a trabajar para Hammer Films.

Algunos de los exteriores fueron filmados en Buckinghamshire, en el sudeste de Inglaterra. Los desolados páramos y los interiores a menudo asépticos contribuyen a la perturbadora atmósfera del film, el cual carece de grandes efectos especiales (incluso para la época). Los más explícitos, que muestran cómo la criatura disuelve la carne de algún infortunado, le hicieron ganar el Certificado 'X' y restringieron su proyección al público adulto — como en casos similares, la controversia aumentó las cifras de taquilla en el resto del mundo. Otras escenas singularmente inquietantes muestran el punto de vista del monstruo mientras acecha a sus víctimas.

En su día las críticas de Lo Desconocido fueron mucho más positivas que las de la mayoría de obras del género. Sus puntos fuertes coinciden con los de la serie de Quatermass: una trama cuidadosamente planteada, personajes fuertes y la dosis justa de gore. Las sobresalientes interpretaciones de Jagger y McKern ayudan a hacer creíbles acontecimientos fantásticos. Precursora de La Masa Devoradora o Caltiki, el Monstruo Inmortal, Lo Desconocido es un film considerablemente más serio y provocador, una advertencia sobre las consecuencias de la ciencia fuera de control.

Durante unas maniobras del Ejército en una zona rural de Escocia, una fisura en el terreno libera algo del subsuelo que provoca la muerte de un soldado y graves quemaduras a otro, al tiempo que registra elevadísimas lecturas en el contador Geiger. Aunque el lugar es acordonado, se producen más muertes y una muestra de material radiactivo desaparece antes de que intervenga el doctor Adam Royston, un científico norteamericano que trabaja en la cercana Instalación de Energía Atómica de Lochmouth. Royston especula con la posibilidad de que exista un ser vivo bajo la corteza terrestre que se alimente de radioactividad y descubre que en el pasado se han producido incidentes similares a intervalos de cincuenta años. Con la reluctante colaboración del director del centro de investigación John Elliott, el inspector de policía "Mac" McGill y los militares, el científico concibe un plan desesperado para detener a la criatura.

El doctor Royston reconoce inmediatamente qué tipo de quemadura sufre el soldado Lancing (foto: British Film Institute)

El misterioso ladrón sólo se ha llevado una muestra de material radiactivo (foto: British Film Institute)

Harry y Zena — ¿quién será la próxima víctima? (foto: British Film Institute)

Peter, el hijo del director John Elliott, desciende al interior de la fisura (foto: British Film Institute)

El Ejército trata de contener a la criatura (foto: British Film Institute)

«Siente la radiación y se mueve en línea recta» (foto: British Film Institute)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Lo desconocido (1956) on IMDb


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lunes, 23 de noviembre de 2015

El Hombre H

"H" de horripilante


El Hombre H es una película japonesa de ciencia-ficción en color y Tohoscope dirigida en 1958 por el prolífico Ishirō Honda. Esta producción de Tomoyuki Tanaka para los Estudios Toho reúne a otras leyendas del género, a saber, Eiji Tsburaya en los efectos especiales y Takeshi Kimura en el guión (basado en una historia de Hideo Unagami). Con el recurrente trasfondo de la Era Atómica, cuenta cómo la investigación policial sobre una serie de misteriosas desapariciones en Tokio lleva a descubrir una espeluznante amenaza mutante oculta en las cloacas de la ciudad. Los principales actores son Yumi Shirakawa, Kenji Sahara, Akihiko Hirata, Koreya Senda, Makoto Satō y Yoshifumi Tajima. La atractiva banda sonora, con toques de jazz, es obra de Masaru Satō e incluye dos números musicales interpretados por la protagonista.

Póster de la película (foto: Wikipedia)

Esta película — cuyo título original 美女と液体人間/Bijo to Ekitai Ningen tiene la poética traducción de "La Bella y los Hombres Líquidos" — fue la primera del subgénero de "mutantes" para Toho y se mantiene como una de las más inusuales en la filmografía de Honda. Como muchas de las exportaciones más populares del estudio en los años 1950 y 1960, empezando por Japón bajo el Terror del Monstruo (1954), se basa en los devastadores efectos secundarios de las armas atómicas. La "H" del título alude, por supuesto, al hidrógeno, ya que el "monstruo" es consecuencia del ensayo de una bomba termonuclear; más que ningún otro, el film evoca el notorio incidente del arrastrero Daigo Fukuryū Maru, contaminado por la lluvia radiactiva procedente del dispositivo Castle Bravo detonado en el atolón Bikini.

Póster de la versión estadounidense (foto: TCM)

Si bien la película es parca en su explotación de las rezumantes criaturas, los efectos especiales son impresionantes y más que aterradores para la época, sobre todo los que muestran a las víctimas siendo rápidamente disueltas y consumidas. Supuestamente, Columbia Pictures (distribuidora del film en los Estados Unidos) editó algunas de estas secuencias debido a su naturaleza escabrosa. Las alucinantes imágenes de cuerpos licuándose se consiguieron mediante modelos hinchables de látex a los que se extraía el aire, creando dicha ilusión al proyectarse a elevada velocidad. Otros efectos incluían decorados capaces de rotar sesenta grados, modelos en miniatura y una recreación a escala de las alcantarillas de Tokio.

Algunos acusaron a El Hombre H de ser una copia de su contemporánea The Blob — aunque tienen poco en común más allá de una masa gelatinosa que devora carne humana. El film de Honda es en realidad una mezcla de thriller de ciencia-ficción y cine negro, con una trama que conjunta policías, marinos, cantantes de club nocturno, científicos y traficantes de drogas contra una amenaza mortal. La película puede no haber igualado la taquilla de Godzilla o Rodan, pero en su día mereció comentarios más favorables. La crítica valoró su cuidada factura y bien pensado guión. Igualmente, los hábiles y aterradores efectos, junto a las excelentes interpretaciones, le han proporcionado un encanto duradero.

Un negocio de drogas sale mal y el gangster Misaki trata de huir; los testigos le ven desaparecer en la calle dejando sus ropas como único rastro. La policía interroga sin éxito a su esposa, la cantante Chikako Arai, y más tarde uno de los rivales del traficante intenta sacarle la verdad a golpes. Tras dejarla, se esfuma en las mismas circunstancias que Misaki. Poco después el joven doctor Masada informa al inspector Tominaga de un caso similar en un barco aparentemente abandonado y hallado por unos pescadores, tres de los cuales han sido atacados por una sustancia verdosa que disuelve todo lo que toca. Esta especie de líquido viviente es todo lo que queda de la tripulación del "barco fantasma" después de atravesar la nube radiactiva producida por una bomba de hidrógeno. Policía y científicos corren contra el tiempo cuando descubren que ahora los "Hombres H" se ocultan en el sistema de alcantarillado de la capital nipona...

Chikako en plena actuación (foto: The Dwrayger Dungeon)

Los pescadores abordan el Ryujin Maru N.º 2 (foto: The Dwrayger Dungeon)

Hallazgos siniestros (foto: The Dwrayger Dungeon)

El doctor Masada prueba la máquina llamada "Ceniza de la Muerte" (foto: The Dwrayger Dungeon)

Un "Hombre H" se materializa en el apartamento (foto: The Dwrayger Dungeon)

Invulnerable a las balas (foto: The Dwrayger Dungeon)

Devorando a otra víctima (foto: The Dwrayger Dungeon)

Las criaturas deben ser destruidas a toda costa (foto: The Dwrayger Dungeon)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

El Hombre H (1958) on IMDb


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lunes, 31 de agosto de 2015

El Día del Fin del Mundo

Sobreviviendo al desastre


El Día del Fin del Mundo (1955) es la cuarta película como director de Roger Corman, la primera del género de la ciencia-ficción. Con un presupuesto de unos 96.000 dólares, Corman la produjo junto a Alex Gordon para la modesta Golden State Productions. El guión de Lou Rusoff se apropia descaradamente del planteamiento de Cinco (1951): después de una guerra nuclear, un variopinto grupo de personas — incluyendo un ranchero y su hija, un geólogo, un ratero y la "amiguita" de éste — tratan de sobrevivir, enfrentados entre sí y a una horrenda criatura mutante. El film fue distribuido por American Releasing Corporation en programa doble con El Fantasma de las 10.000 Leguas y entre ambos recaudaron en dos meses la nada despreciable cantidad de 400.000 dólares. En el reparto aparecen Richard Denning, Lori Nelson, Adele Jergens, Mike (acreditado como "Touch") Connors, Paul Birch y Raymond Hatton; el presentador de la NBC Chet Huntley, quien no figura en los créditos, presta su voz como narrador. Un colaborador habitual de Corman, Ronald Stein, escribió la banda sonora. Existe un remake de 1967 que reproduce el original casi al pie de la letra.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

Al productor James H. Nicholson, de American International Pictures, se le ocurrió el título Day the World Ended — literalmente El Día que Acabó el Mundo — y encargó a Lou Rusoff que escribiese un guión a tono. A partir del escenario básico de la solemne Cinco, Rusoff dio un giro sensacionalista a la trama añadiendo un monstruo caníbal con tres ojos y otras truculencias. Al transformar el serio mensaje de su precedente al lenguaje pulp, El Día... estableció la pauta para los films postapocalípticos de serie B durante el resto de la década. Hoy en día es fácil predecir las tensiones internas que surgirán en el grupo, así como qué personajes van a morir (y en qué orden). La película está llena de alusiones bíblicas y su final recuerda inevitablemente al Jardín del Edén.

El limitado presupuesto del film se hace dolorosamente evidente en aspectos como la tosca fotografía o la cámara virtualmente inmóvil — por no mencionar al mutante hecho de goma, concebido (y encarnado) por Paul Blaisdell. El propio Roger Corman "interpreta" a Nelson, el prometido de Louise, en el retrato que ésta conserva. Al parecer, el rodaje se completó en nueve días. La película se desarrolla no obstante con innegable vigor y convicción. Paul Birch ofrece una actuación llena de matices como el ranchero Maddison, y no se duda ni por un momento de que todos los implicados creen en lo que predica la historia.

El mundo ha sido devastado en un holocausto atómico. Un grupo de siete personas encuentra refugio en un valle protegido por montañas ricas en yacimientos de plomo, propiedad del capitán naval retirado Jim Maddison y su hija Louise. Maddison se resiste a admitir a los demás, ya que los suministros son limitados, pero Louise intercede. Pronto aparecen conflictos de naturaleza romántica entre dos pretendientes de Louise, el delincuente Tony Lamont y el geólogo Rick — a despecho de Ruby, novia del primero. Pero éstos pasan a segundo plano cuando se descubre que el valle está infestado por plantas y animales que han sufrido monstruosas mutaciones debidas a la radiación. Y no pasa mucho tiempo antes de que empiecen a merodear por la zona algunos mutantes humanos...

Maddison no confía en Tony (foto: 3B Theater Poster Archive)

Louise y Rick encuentran mutuo consuelo (foto: 3B Theater Poster Archive)

Despojos inquietantes (foto: 3B Theater Poster Archive)

El mutante radiactivo parece sentir una obsesión por la hija del ranchero (foto: 3B Theater Poster Archive)

La tensión entre Tony y Ruby se hace insoportable (foto: 3B Theater Poster Archive)

¿Cuáles son las intenciones del monstruo? (foto: 3B Theater Poster Archive)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

El día del fin del mundo (1955) on IMDb


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