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lunes, 4 de julio de 2016

El Gigante de Otro Mundo

El gigante más pequeño de todos los tiempos


El Gigante de Otro Mundo (llamada también El Gigante de la Tierra Misteriosa) es una extremadamente modesta película de ciencia-ficción de 1958 distribuida por Astor Pictures. Se trata de una de las cuatro estrenadas ese año por el director Richard E. Cunha en dos programas dobles — en este caso con Mujeres Demonio — y probablemente la mejor. Fue producida por Arthur A. Jacobs, socio de Cunha en Screencraft Enterprises. El improbable guión pertenece a Frank Hart Taussig y Ralph Brooke; cuenta cómo un brutal y corpulento conquistador español revive tras varios siglos en animación suspendida y da rienda suelta sus violentos instintos. En el reparto aparecen Ed Kemmer, Sally Fraser, Bob Steele, Morris Ankrum y Buddy Baer como el gigante Vargas. El compositor Albert Glasser (quien intervino en varias películas alusivas al tamaño de los protagonistas, como El Asombroso Hombre Creciente o Ataque Diabólico) escribió la música.

Póster de la película (foto: IMDb)

Dick Cunha y Art Jacobs llevaban un tiempo produciendo anuncios para la televisión cuando su amigo Ralph Brooke los convenció de que «sería divertido» rodar un largometraje. Junto a Frank Taussig decidieron «hacer una película de monstruos»; desde ese instante hasta que tuvieron en sus manos el corte final transcurrieron sólo dos meses. Con un presupuesto de unos 55.000 dólares, se vieron obligados a renunciar a los monstruos más caros — y también a los baratos. Su "monstruo", a fin de cuentas un hombre bastante alto, y la engañosa publicidad del cartel probablemente defraudaron a más de un adolescente ingenuo. Cunha rodaría el film en seis días, en majestuosas localizaciones del Bosque Nacional de San Bernardino (a su equipo, que trabajaba por un salario inferior al del convenio, le había contado que el rodaje sería en la playa con el fin de despistar a los sindicatos).

Después de probar a varios candidatos, el personaje del título fue encarnado por el antiguo púgil Buddy Baer, quien medía 1,99 metros. Baer, uno de los mejores pegadores de su época y hermano del campeón Max Baer, había tenido su momento de gloria cuando envió a Joe Louis fuera del cuadrilátero con un gancho de izquierda en un combate por el título de los pesos pesados (eventualmente perdería por descalificación). Tras su retirada había intervenido en un par de películas de Abbott y Costello y en Quo Vadis (1951), como el memorable Ursus. Su maquillaje fue un trabajo precipitado pero aceptable del gran Jack Pierce, el cual acentuaba los de por sí marcados rasgos del ex-boxeador. Parece ser que fue de esta guisa como Buddy acompañó a Jacobs a un taller de la cercana Fawnskin, después de que el dueño se negara a interrumpir su ruidoso trabajo durante las tomas (tras esa visita el hombre se ausentaría temporalmente de la ciudad).

La recepción de El Gigante.... fue tibia en el mejor de los casos. Muchos destacaron las abismales lagunas del guión y la pobreza de medios. No obstante, habida cuenta las circunstancias es sorprendente que la película no sea mucho peor, y que incluso se las arregle para sacar excelente partido de las localizaciones en las escenas finales.

Suceden cosas extrañas en el pequeño pueblo de montaña de Pine Ridge. Tras varios incidentes de mutilaciones de ganado en el Risco del Diablo, un hombre aparece muerto de una brutal paliza. El sheriff Parker sospecha de un científico local, Wayne Brooks, quien había discutido con la víctima, mientras que el Indio Joe advierte de una maldición nativa. Al pueblo llegan el doctor Frederick Cleveland y su hija Janet siguiendo el rastro de Vargas, un depravado conquistador del siglo XVI conocido como el Gigante Diablo que junto a su pequeña banda de renegados desapareció cuando buscaban oro. Brooks admira al doctor Cleveland y le muestra sus hallazgos de aficionado; éstos incluyen un lagarto presuntamente extinto que ha vuelto a la vida tras ser desenterrado. En el Risco del Diablo encuentran antiguos artefactos españoles, entre ellos un hacha y una armadura desproporcionadamente grandes. Esa noche, un relámpago reanima al sanguinario Vargas...

Wayne Brooks, el científico local (foto: The Dwrayger Dungeon)

El gigante despierta después de casi quinientos años — la película no aclara quién cometió los ataques anteriores a su reanimación (foto: The Dwrayger Dungeon)

Una desagradable sorpresa para la joven Ann Brown (foto: The Dwrayger Dungeon)

Vargas (foto: The Dwrayger Dungeon)

Lucha a muerte en el Risco del Diablo (foto: The Dwrayger Dungeon)

El doctor Cleveland, Janet y el sheriff Parker esperan con el alma en vilo el desenlace (foto: The Dwrayger Dungeon)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Giant from the Unknown (1958) on IMDb


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lunes, 2 de mayo de 2016

Puerto Siniestro

Isla del tesoro


Puerto Siniestro (1953) es una película de aventuras y ciencia-ficción escrita por Jack Pollexfen y Aubrey Wisberg y dirigida por Harold Daniels. En la historia, el antiguo baluarte pirata de Port Royal vuelve a la superficie después de haber permanecido sumergido trescientos años; los científicos que tratan de explorar la isla se enfrentan con maleantes a la caza de un tesoro — y todos ellos son atacados por cangrejos monstruosos. Este modesto film fue la última de tres co-producciones entre la American Pictures de Wisberg y Pollexfen y RKO Radio Pictures, compañía que también realizó la distribución. En el reparto figuran habituales de la serie B como James Warren, Lynne Roberts, Paul Cavanagh, William Schallert y House Peters, Jr. La música pertenece a Albert Glasser. En el Reino Unido se llamaría Beast of Paradise Isle, el mismo título con el que Realart Pictures la reestrenó en 1961.

Póster de la película (foto: ScanCollections)

Puerto Siniestro, apenas marginalmente una película de ciencia-ficción a pesar de lo que anuncia su cartel, resulta muy poco inspirada en comparación con la interesante El Ser del Planeta X — la primera incursión en el género de Pollexfen y Wisberg. Pollexfen admitiría que en la historia inicial intervenían los cangrejos gigantes desde el principio, idea que fue abandonada probablemente por falta de fondos. Rocky Cline realizó los efectos mecánicos, los cuales incluían el movimiento de cangrejos araña de California empleando hilos de nilón; el responsable de los efectos visuales Jack Rabin hizo que pareciesen gigantescos mediante retroproyección, aunque para el espectador es muy obvio que se trata de marionetas. Los créditos afirman que la película fue producida «con la cooperación de los Estudios Marine, Marineland, Florida», pero el rodaje se llevó a cabo en California (en los Estudios RKO-Pathé de Culver City y en Portuguese Bend), a mediados de marzo de 1952.

La recepción de esta película menor no fue precisamente entusiasta. Los críticos deploraron el débil guión, a ratos confuso y con diálogos plagados de tópicos, el cual desaprovecha el inusual punto de partida.

La verdadera Port Royal llegó a ser la capital de Jamaica en la segunda mitad del siglo XVII, después de que los ingleses se la arrebataran a los españoles en 1655, y se convirtió en un puerto corsario famoso por su ostentosa riqueza y depravadas costumbres. Un devastador terremoto en 1692, seguido de un tsunami, provocó la licuefacción del suelo y el hundimiento de dos terceras partes del asentamiento. Posteriores intentos de reconstruir la ciudad fracasaron debido a incendios, huracanes, marejadas ciclónicas y epidemias, culminando con otro desastroso terremoto en 1907. Actualmente está considerada uno de los principales emplazamientos arqueológicos submarinos del hemisferio occidental.

El científico Tony Ferris recluta a la doctora Joan Hunter para una expedición que explorará la isla pirata de Port Royal, hundida bajo las aguas del Caribe a causa de un terremoto en el siglo XVII, y la cual se cree emergerá del mar por cuarta vez en doscientos años. El gangster John Kolvac se entera del plan y, esperando hallar el tesoro supuestamente escondido allí, se apodera de la goleta de Ferris y tira a éste por la borda. El científico contrata entonces al piloto de hidroavión Jim Garry para seguir al barco. Una tormenta les alcanza y se ven obligados a amarar en las inmediaciones de la isla sumergida, donde Kolvac y sus secuaces ya están buscando el tesoro — y de hecho lo encuentran. Pero, sin que ninguno de ellos lo sepa, una horda de cangrejos mutantes gigantes tiene su hábitat en la antigua ciudad pirata...

La goleta y la doctora Hunter a merced de los hombres de Kolvac (foto: MovieStillsDB)

Surgen tensiones entre el codicioso gangster y su lugarteniente Collins (foto: MovieStillsDB)

Escondiéndose de unos piratas modernos (foto: MovieStillsDB)

Joan en una situación escalofriante (foto: MovieStillsDB)

Garry protege a Ferris y Hunter (foto: MovieStillsDB)

Los criminales capturan al valeroso piloto (foto: MovieStillsDB)

El grupo de Kolvac se ve detenido por un río de lava (foto: MovieStillsDB)

Nuevos temblores y nubes de vapores sulfurosos no presagian nada bueno (foto: MovieStillsDB)

Escena de la película (vídeo: YouTube)

Port Sinister (1953) on IMDb


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lunes, 22 de febrero de 2016

El Principio del Fin

La plaga


El Principio del Fin es una película estadounidense de 1957 producida y dirigida por Bert I. Gordon para el recién formado estudio de American Broadcasting-Paramount Theatres (AB-PT). Fue distribuida por Republic Pictures. El guión de Fred Freiberger y Lester Gorn relata cómo la ciudad de Chicago es amenazada después de que unos saltamontes radiactivos crezcan a proporciones descomunales. En el reparto aparecen Peter Graves, Peggie Castle, Morris Ankrum, Than Wyenn, Thomas Browne Henry y Richard Benedict. Albert Glasser, colaborador habitual del director, escribió la banda sonora (que incluía la canción Natural, Natural Baby). El Principio del Fin tiene fama por sus "atroces" efectos visuales y está considerada una de las películas de ciencia-ficción peor escritas e interpretadas de los años 1950.

Póster de la película (foto: Wikipedia)

El éxito de crítica y público de La Humanidad en Peligro (1954) abrió camino a un sinnúmero de producciones sobre "bichos gigantes". AB-PT, especializada en financiar películas de bajo presupuesto para exhibirlas en sus salas del nordeste y el sur del país, y que había firmado un acuerdo de distribución con Republic, vio el filón. El argumento recuerda a la novela de H. G. Wells de 1904 El Alimento de los Dioses, puesto al día para la Era Atómica; también parece aludir a los temores de los norteamericanos acerca de especies invasoras y a una creciente intranquilidad por el abuso de pesticidas como el DDT. Aunque no hay cifras oficiales para El Principio del Fin, el coste típico de una producción de AB-PT en 1957 era de 300.000 dólares.

Bert Gordon se ocupó personalmente de los efectos especiales — como en otras ocasiones, trabajando en el garaje de su casa. La animación de modelos de saltamontes quedó descartada por su elevado coste, por lo que Gordon confió por enésima vez en técnicas de pantalla partida, mattes y retroproyección. El efecto más recordado ya se había utilizado en King Dinosaur: El Planeta Infernal (1955): poner los animales sobre simples fotografías de los escenarios (las miniaturas eran demasiado caras) y soplar aire sobre ellos para obligarlos a moverse. La idea era eficaz dentro de sus limitaciones, excepto cuando los insectos parecían andar por el aire.

El director adquirió en Tejas doscientos saltamontes de la única especie lo bastante grande para el foco de la cámara. El Departamento de Agricultura obligó a que todos los ejemplares fuesen machos, para evitar que se reprodujeran; desafortunadamente, los insectos resultaron ser caníbales, y durante los días que permanecieron en la caja se devoraron unos a otros hasta que sólo quedó una docena. Esto no impidió a la distribuidora anunciar el film como «la primera película de ciencia-ficción con criaturas reales vivas». El film también hizo uso exhaustivo de las imágenes de archivo.

El Principio del Fin debutó en Chicago en programa doble con otra producción de AB-PT, The Unearthly. Constituyó un modesto éxito de taquilla — aunque por razones que no están claras la productora cesó sus actividades inmediatamente después del estreno. Pero las críticas fueron en su mayor parte negativas, destacando no sólo la paupérrima producción sino también su falta de originalidad. Algunos creen que la película fracasa en un aspecto fundamental, hacer que los saltamontes sean aterradores. No obstante, tanto si son lo bastante ingenuos para tener miedo, como si disfrutan burlándose, para muchos espectadores se trata de una película "de culto".

El doctor Ed Wainwright, funcionario del Departamento de Agricultura, y la fotógrafa de prensa Audrey Ames, descubren que un experimento con vegetales irradiados ha producido un enjambre de saltamontes gigantescos. Antes de que el Ejército pueda neutralizar a los monstruos, Chicago está bajo su asedio.

Extraños sucesos en la pequeña ciudad de Ludlow, Illinois (foto: A Field Guide to Doomsday)

¿Qué puede haber causado esta devastación? (foto: A Field Guide to Doomsday)

Los culpables (foto: A Field Guide to Doomsday)

Nada puede detenerlos (foto: A Field Guide to Doomsday)

La plaga (foto: A Field Guide to Doomsday)

En Chicago — probablemente la imagen muestra el "reparto" completo de criaturas (foto: A Field Guide to Doomsday)

Sobre el edificio que alberga el laboratorio del doctor Wainwright (foto: A Field Guide to Doomsday)

¡Acorralado! (foto: A Field Guide to Doomsday)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Beginning of the End (1957) on IMDb


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lunes, 6 de julio de 2015

El Asombroso Hombre Creciente

¡Un gigante salvaje en una orgía de sangre y fuego!


El Asombroso Hombre Creciente (llamada también El Gigante Ataca o El Coloso Invencible) es una película de ciencia-ficción de 1957 dirigida por Bert I. Gordon — a quien se llegaría a conocer como "Mr. BIG" tanto por sus iniciales como por su especialización en el género de monstruos gigantes. La historia trata de un hombre que crece más de veinte metros a consecuencia de un accidente atómico. En el reparto figuran Glenn (como "Glen") Langan, Cathy Downs, William Hudson y Larry Thor. El film fue producido por el propio Bert Gordon junto a Samuel Z. Arkoff y James H. Nicholson para Malibu Productions. Gordon colaboró asimismo en el guión de Mark Hanna, el cual adaptaba la novela corta The Nth Man del escritor pulp Homer Eon Flint (1928); ni la obra de Flint ni la participación en el libreto de George Worthing Yates aparecen acreditadas. Albert Glasser compuso la banda sonora. Esta baratísima película de la distribuidora American International Pictures ingresó casi 850.000 dólares sólo en los Estados Unidos y sería inmensamente popular en sus emisiones de televisión hasta bien entrados los años 1970. En 1958 se rodó una secuela menos afortunada, La Guerra de la Bestia Gigante.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Jim Nicholson, de AIP, poseía los derechos de la novela de Homer Flint sobre un hombre de diez millas de estatura y esperaba hacer caja basándose en el éxito de El Increíble Hombre Menguante (estrenada en febrero de 1957). Inicialmente se anunció que el director sería Roger Corman. Los productores contrataron a Charles B. Griffith para que realizara la adaptación de la novela, con un tratamiento de comedia y la mente puesta en el favorito de Corman, Dick Miller, como protagonista. Corman se cayó del proyecto y su puesto lo ocupó Bert I. Gordon, quien trabajó en el guión con Griffith un solo día antes de que este último lo dejara. Fue sustituido por su colaborador habitual Mark Hanna.

El rodaje tuvo lugar en junio de 1957. Los efectos visuales, realizados con la técnica de la doble exposición, son bastante aceptables — aunque hay momentos ocasionalmente ridículos como el de la jeringuilla gigante. La calidad del guión de Hanna y Gordon hace que el espectador acabe sintiendo empatía hacia el "monstruo"; ciertamente lleva a preguntarse si Stan Lee no habría tenido presente esta película cuando junto a Jack Kirby concibió a La Masa en 1962 (existe un parecido chocante en las respectivas escenas de los accidentes que provocan las mutaciones de Glenn Manning y Bruce Banner). Es probable que el público también respondiera al tema subyacente del film, en una época en que el miedo a las armas atómicas y la radiación nuclear aumentaba vertiginosamente. Si la película tiene un defecto grave aparte de su bajo presupuesto, es la lentitud de la acción en el punto en que el gigante desaparece y comienza una cansina búsqueda. El film se recupera al llegar el dramático desenlace en la Presa Hoover.

El Asombroso Hombre Creciente se estrenó en un programa doble con Cat Girl. En su momento las críticas fueron generalmente positivas, con elogios para la imaginativa premisa del film, la buena interpretación de Langan (así como de los secundarios) y sus efectos especiales — obra de Gordon y de un no acreditado Norman Breedlove. Este entusiasmo se ha enfriado considerablemente en la actualidad, si bien continúa siendo una película "de culto".

Mientras supervisa la prueba de una nueva bomba de plutonio en el desierto de Nevada, el teniente coronel Glenn Manning se expone accidentalmente a una enorme dosis de radiación. Aunque sufre quemaduras en el 90% de su cuerpo, sobrevive y empieza a aumentar de tamaño a un ritmo desenfrenado. A medida que crece, el sistema circulatorio es incapaz de suministrar oxígeno suficiente a su cerebro, y Manning gradualmente pierde la razón. El gigante escapa y causa estragos en Las Vegas antes de que hagan su aparición los militares.

El doctor Paul Linstrom da pocas esperanzas a Carol Forrest, prometida del teniente coronel Manning (foto:DVD Beaver)

Glenn se muestra apático y distante con Carol (foto:DVD Beaver)

El teniente coronel en el estacionamiento del Hotel Riviera tras su huida (foto:DVD Beaver)

Las balas son inútiles contra un hombre de ese tamaño (foto:DVD Beaver)

En la mente de Manning sólo queda sitio para la ira (foto:DVD Beaver)

Carol, ante el mayor de los peligros (foto:DVD Beaver)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

El asombro hombre creciente (1957) on IMDb


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lunes, 4 de mayo de 2015

El Ataque de los Cangrejos Gigantes

Más allá de las leyes de la Naturaleza


Tercera de las nueve películas estrenadas por el director Roger Corman en 1957, El Ataque de los Cangrejos Gigantes es otra muestra del subgénero de "monstruos creados por la radiación". Corman la produjo a través de su compañía Los Altos Productions con una característica economía de medios (el presupuesto fue de unos 70.000 dólares), siendo distribuida por Allied Artists conjuntamente con Emisario de Otro Mundo. El guión es obra de su colaborador habitual Charles B. Griffith. Ronald Stein compuso la música. El film trata de un equipo científico que viaja a una remota isla para averiguar qué le sucedió a una expedición anterior; el lugar resulta estar habitado por unos extraordinariamente peligrosos cangrejos mutantes. En el reparto figuran Richard Garland, Pamela Duncan, Russell Johnson, Leslie Bradley, Mel Welles, Richard H. Cutting y Beach Dickerson.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Según el escritor Charles Griffith, Corman acudió a él para decirle «quiero hacer una película titulada El Ataque de los Cangrejos Gigantes», contándole que era un experimento en el que no deseaba filmar «ninguna clase de escena sin suspense o acción». Griffith sospechó que lo del "experimento" era un truco del Rey de la Serie B para evitarse rodar escenas que de todos modos cortaría en el montaje final. Impresionado por la reciente lectura de El Mundo del Silencio, de Jacques Cousteau (1953), Griffith guionizó las secuencias subacuáticas y propuso dirigirlas él mismo por cien dólares, una oferta que esperaba Corman no pudiera rechazar — y así fue. Este metraje, en todo caso un lujo en películas de bajo coste, fue rodado en Marineland del Pacífico. Otras localizaciones fueron Isla Santa Catalina y Bronson Canyon, en el Parque Griffith de Los Ángeles.

La mayor parte de la crítica considera esta producción de Roger Corman una baratija tonta pero encantadora. La película no se toma demasiado en serio a sí misma (Charles Griffith tiene un pequeño papel como primera víctima de los crustáceos), algo comprensible habida cuenta lo chapucero de los efectos especiales y el improbable argumento. La combinación de horror y humor se convertiría en una marca personal del director y fue un acierto. Con su corta duración y buen ritmo, El Ataque... sedujo al público mayoritariamente adolescente de autocines y pequeñas salas, alcanzando el millón de dólares en taquilla.

Un grupo de científicos llega a un atolón del Pacífico para descubrir lo ocurrido a una expedición precedente, enviada como observadora de las pruebas termonucleares estadounidenses y desaparecida sin dejar rastro. La isla está deshabitada y carece incluso de vida animal, excepto unos pocos cangrejos. El grupo queda aislado cuando el avión de la Armada que los ha llevado allí explota misteriosamente. Liderados por Dale Brewer y el doctor Karl Weigand, encuentran el diario del primer equipo, pero ninguna explicación de lo que le sucedió; solamente se mencionan pruebas de criaturas extrañas e inexplicables fenómenos físicos. Pronto empiezan a oír voces pertenecientes a los científicos desaparecidos, llamándolos en la noche... Su radio es saboteada y constatan que algo está sondeando la zona donde acampan. Finalmente, el grupo es arrastrado a las cavernas donde se oculta la verdadera amenaza — unos cangrejos cuyo tamaño e inteligencia han aumentado desmesuradamente por efecto de las radiaciones. Para colmo de males, estos monstruos están minando lentamente la isla, haciendo que se hunda en el océano.

El destrozado campamento de la primera expedición — sus armas han sido inútiles (foto: 3B Theater Poster Archive)

Las pesquisas bajo el agua del ingeniero Hank Chapman y la doctora Martha Hunter no resuelven el misterio (foto: 3B Theater Poster Archive)

Voces en la noche (foto: 3B Theater Poster Archive)

Mientras la isla se desmorona la radio no funciona (foto: 3B Theater Poster Archive)

El grupo por fin descubre algo en el subsuelo de la isla (foto: 3B Theater Poster Archive)

La horrible verdad (foto: 3B Theater Poster Archive)

Defensa desesperada (foto: 3B Theater Poster Archive)

¿A dónde huir? (foto: 3B Theater Poster Archive)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

El ataque de los cangrejos gigantes (1957) on IMDb


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lunes, 23 de febrero de 2015

El Monstruo Alado

Reza lo que sepas


Clásico film "de bichos gigantes", El Monstruo Alado fue producido por William Alland en 1957 para Universal-International. Alland también escribió la historia desarrollada en el guión de Martin Berkeley. El especialista en el género Nathan H. Juran dirigió esta producción de serie B que cuenta con Craig Stevens, William Hopper, Alix Talton, Donald Randolph, Florenz Ames y Pat Conway entre sus intérpretes. Irving Gertz y William Lava (ambos sin acreditar) compusieron una vibrante banda sonora, oficialmente supervisada por Joseph Gershenson. La trama gira en torno a una gigantesca mantis religiosa prehistórica, la cual, liberada de su prisión en el hielo ártico, ataca ferozmente a los militares estadounidenses allí destinados antes de dirigirse hacia el sur.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

El argumento de la película recuerda poderosamente al de La Bestia de Tiempos Remotos o El Escorpión Negro, aunque El Monstruo Alado carece de las secuencias animadas con la técnica de stop-motion que distinguían a dichas producciones. No obstante, los efectos especiales (obra de Fred Knoth) son buenos para la época y dejan varias imágenes espectaculares — interrumpidas tanto por la obligatoria historia de amor como por abundante material de archivo. Destacan también los efectos de sonido, por poco realistas que puedan ser. Sorprendentemente, no abundan las escenas de destrucción cuando el monstruo llega a la gran ciudad, una prudente medida para recortar gastos.

El eficaz Juran recurrió a técnicas de documental para situar el escenario de la acción, a la par que creó una atmósfera inquietante en las apariciones de la mantis. Las actuaciones siguen el canon del género, con el acostumbrado trabajo en equipo entre un valeroso militar y un sensato científico, así como una aparentemente independiente protagonista femenina que acaba por caer en los brazos de uno de ellos — literalmente. El desenlace del film tiene cierto parecido con King Kong y supone una diferencia interesante respecto a otras películas "de monstruos".

Una enorme erupción volcánica en la Antártida acaba provocando la fusión de grandes masas de hielo en el Círculo Ártico. Esto deja libre a una mantis religiosa gigante, atrapada en animación suspendida desde hace millones de años. El insecto ataca varias estaciones de radar avanzadas para devorar a sus infortunadas dotaciones. El coronel Joe Parkman entra en acción y, junto al doctor Nedrick "Ned" Jackson y la reportera Marge Blaine, siguen el rastro del monstruo a medida que éste se dirige hacia latitudes más cálidas. Acosada por la Fuerza Aérea, la mantis llega a Nueva York y se refugia en el Túnel Manhattan, donde el militar y el paleontólogo intentarán exterminarla.

Todo empieza al norte de la línea DEW (foto: The Dwrayger Dungeon)

Perplejidad ante los extraños restos hallados en el lugar de los hechos (foto: The Dwrayger Dungeon)

La mortal mantis (foto: The Dwrayger Dungeon)

El Ejército revela la escala de la amenaza (foto: The Dwrayger Dungeon)

Sobre el Monumento a Washington (foto: The Dwrayger Dungeon)

La criatura parece inmune a los misiles (foto: The Dwrayger Dungeon)

El monstruo es acorralado en el «Túnel Manhattan» — en realidad el conocido Túnel Lincoln (foto: The Dwrayger Dungeon)

Armado con granadas de gas venenoso, el coronel Parkman penetra en el túnel (foto: The Dwrayger Dungeon)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Deadly Mantis (1957) on IMDb


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