Mostrando entradas con la etiqueta experimento fallido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta experimento fallido. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de julio de 2016

El Coloso de Nueva York

Experiencia extracorpórea


El Coloso de Nueva York es una película de ciencia-ficción de 1958 producida por William Alland y dirigida por Eugène Lourié. Paramount Pictures la estrenó encabezando un cartel que incluía Hijos del Espacio, otro proyecto de Alland. Sus protagonistas son John Baragrey, Mala Powers, Otto Kruger, Robert Hutton, Ross Martin y el niño Charles Herbert (con Ed Wolff como El Coloso). El poco sutil guión de Thelma Schnee, basado en un argumento de Willis Goldbeck, cuenta cómo un científico trasplanta el cerebro de su brillante hijo, muerto en accidente, a un enorme robot — con desastrosas y predecibles consecuencias. El film destaca por la minimalista e inquietante música de Van Cleave.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

Alland había producido casi todos los grandes éxitos del género para Universal-International en los años 1950, pasando de las imaginativas y técnicamente notables Vinieron del Espacio (1953) y La Mujer y el Monstruo (1954) a mediocridades como Bajo el Signo de Ishtar (1956) y El Monstruo Alado (1957). El productor aceptó una oferta más esperanzadora de Paramount, la cual no obstante llevó a un par de películas tan baratas, al menos, como cualquiera de las que había hecho en Universal. A primera vista había grandes posibilidades en una historia que tomaba ideas de El Golem o El Doctor Frankenstein, pero el presupuesto impidió que El Coloso de Nueva York fuese algo más que una modesta película de monstruos atractiva más que nada para el público infantil — el concepto básico sería mucho mejor aprovechado en la impresionante RoboCop (1987).

Eugène Lourié — quien dirigió el film mientras esperaba el visto bueno para la mucho más prometedora El Monstruo Submarino — completó el rodaje en ocho días; una de las escenas, la del funeral, se tuvo que filmar dos veces después de que el actor Ross Martin se durmiera en el ataúd y sus ronquidos resultasen claramente audibles. Lourié sería bastante despectivo acerca de El Coloso..., afirmando que recordaba tan poco de ella «como de la escarlatina que tuve a los ocho años», y tampoco supuso precisamente un hito en las carreras de los demás miembros del equipo. No obstante, a pesar de la falta de complejidad de la historia, el director se las arregló para introducir algunos conseguidos elementos de irrealidad que aportan un tono de ensueño al film. A ello contribuye la inusual banda sonora, compuesta para un solo piano (lo cual pudo haber sido una medida puramente económica o incluso haber tenido algo que ver con una huelga de los músicos del estudio).

El Coloso fue diseñado y fabricado por Charles Gemora y Ralph Jester, quienes concibieron un traje de cerca de dos metros y medio de alto que pesaba 75 kilos. En su interior contaba con baterías, cables, tanques de aire comprimido y tubos de oxígeno que accionaban las partes mecánicas y permitían respirar a Ed Wolff. Dado que se tardaba cuarenta minutos en meter y sacar a Wolff del traje, se construyó un armazón especial para que pudiese descansar entre toma y toma. Los efectos visuales fueron obra de Farciot Edouart y John P. Fulton.

La genial y acaudalada familia Spensser está celebrando la concesión del Premio Nobel de la Paz al joven Jeremy cuando se conoce la noticia de su fallecimiento en accidente. El padre, el neurocirujano William Spensser, lleva el cuerpo a su laboratorio pero horas después admite que sus esfuerzos para revivirlo han fracasado. Pero el doctor ha extraído en secreto el cerebro de Jeremy, y con ayuda de Henry, su otro hijo y especialista en autómatas, construye un cuerpo artificial para albergarlo. Un año más tarde, Jeremy ha desarrollado percepción extrasensorial para compensar la falta de otros sentidos, así como otros extraños poderes. Pero también sufre una profunda alienación... que lo lleva a planear una grandiosa venganza contra la "inútil" Humanidad que una vez amó.

Jeremy "Jerry" Spensser, genio y filántropo, con su hijo Billy (foto: DVDBeaver)

El brillante pero débil Henry Spensser (foto: DVDBeaver)

Sumergido en fluido preservador está el cerebro de Jeremy — mas, ¿también su alma? (foto: DVDBeaver)

El doctor William Spensser ¿visionario o lunático? (foto: DVDBeaver)

El Coloso despierta (foto: DVDBeaver)

Anne descubrirá el destino de su esposo (foto: DVDBeaver)

«¡Creo que algo ha salido mal!» (foto: DVDBeaver)

Reencuentro con Billy (foto: DVDBeaver)

Inesperado regreso a las Naciones Unidas (foto: DVDBeaver)

Matanza (foto: DVDBeaver)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Colossus of New York (1958) on IMDb


* * *

lunes, 27 de junio de 2016

La Isla del Terror

«Tigre, tigre»


La Isla del Terror es una película filipino-estadounidense de terror y ciencia-ficción estrenada en 1959. Los productores Kane W. Lynn y Eddie Romero, a través de Lynn-Romero Productions, filmaron esta adaptación no reconocida de la novela La Isla del Doctor Moreau que H. G. Wells publicó en 1896. La trama es en cierto modo una versión "reducida" de dicho libro, donde un científico loco transforma a un único animal (una pantera) en una criatura humanoide que escapa y desencadena una oleada de muertes. Harry Paul Garber escribió el guión de la película y Gerardo de León — acreditado como «Gerry de Leon» — la dirigió, ayudado por el propio Romero. Los principales intérpretes son Francis Lederer, Greta Thyssen, Richard Derr y Oscar Keesee, con Flory Carlos como Bestia-Hombre. La Isla del Terror fue originalmente distribuida por Valiant Films; en 1965 Hemisphere Pictures la reestrenaría como Blood Creature. El ubicuo Ariston Avelino escribió su música.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

El rodaje de esta poco original historia tuvo lugar en los Estudios Premier de Manila, con localizaciones en la cercana isla de Corregidor. El reducido reparto incluye a la que fuera Miss Dinamarca en 1952, la voluptuosa Greta Thyssen, quien protagoniza una sub-trama de adulterio con el héroe de la película Richard Derr. Cosa interesante, esta novedad respecto a la novela de Wells no se utiliza para dar fáciles lecciones morales y los personajes no son los estereotipos que cabría esperar (a lo que ayuda unas interpretaciones rigurosas). La sugerente y atmosférica dirección es eficaz elaborando el suspense, para lo cual recurre al viejo truco de mantener oculta entre vendajes la cara de la criatura casi hasta el final — su maquillaje fue obra de Remedios Amazan.

En la película también suena una "campana de aviso" antes de las escenas supuestamente más aterradoras, lo que evoca a un William Castle "de baratillo" — si es que tal cosa puede existir. En palabras de un crítico del New York Times «si el clímax no le pone los pelos de punta, la campana lo hará». Aunque en su día algunos la consideraron una película escalofriante, la mayor parte de las críticas han sido negativas. Retrospectivamente, la reputación de La Isla del Terror se debe a ser la precursora del cine de terror filipino que llegó a las pantallas a finales de los años 1960. Gerardo de león fue una de sus figuras clave, rodando películas análogas (aunque con dosis de gore inmensamente mayores) como Las Novias del Monstruo (1968) o Mad Doctor of Blood Island (1969). Todavía más importante sería la contribución a esta moda del productor-director Eddie Romero. La Isla del Terror está disponible gratuitamente en The Internet Archive.

William Fitzgerald, único superviviente de un naufragio en el Pacífico Sur, alcanza la costa de Isla de Sangre. Allí lo encuentra el doctor Charles Girard, un científico que ha establecido un laboratorio con su abnegada esposa Frances y su lascivo ayudante Walter Perrera. Girard explica que los nativos sienten un supersticioso temor hacia su trabajo y han abandonado la isla — excepto su hermosa sirviente Selene y el hijo de ésta, Tiago. La realidad es que el doctor está experimentando con una pantera, transformándola en una bestia medio humana y medio animal que escapa sedienta de sangre. Entretanto, William y Frances comienzan a sentir una atracción mutua...

La advertencia mostrada antes de los títulos de crédito (foto: The Dwrayger Dungeon)

El matrimonio Girard hace los honores a su inesperado visitante (foto: The Dwrayger Dungeon)

En el laboratorio está en marcha un siniestro experimento (foto: The Dwrayger Dungeon)

El entorno tropical puede desatar las pasiones (foto: The Dwrayger Dungeon)

Un experimento fuera de control (foto: The Dwrayger Dungeon)

La Bestia-Hombre (foto: The Dwrayger Dungeon)

Escena de la película (vídeo: YouTube)

La isla del terror (1959) on IMDb


* * *

lunes, 30 de mayo de 2016

La Venganza de Frankenstein

Una no es suficiente


La Venganza de Frankenstein fue la continuación de La Maldición de Frankenstein, estrenada en 1958 tan sólo trece meses después de ésta. Para hacerla Hammer Film Productions recurrió prácticamente a todo el equipo original: el productor Anthony Hinds, el director Terence Fisher y el guionista Jimmy Sangster (quien publicaría una novelización de la película bajo el seudónimo de Hurford Janes). Otros hombres clave del estudio fueron Jack Asher como responsable de la suntuosa y atmosférica fotografía en color, Bernard Robinson como director artístico creador de un convincente diseño de producción — a pesar de ciertas limitaciones presupuestarias — y Phil Leakey como maquillador. En el reparto repite Peter Cushing en el papel principal, bien acompañado por Francis Matthews, Eunice Gayson y Michael Gwynn. Leonard Salzedo compuso la banda sonora. El film sería distribuido por Columbia Pictures..

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Esta primera secuela de La Maldición de Frankenstein se rodó en los Estudios Bray al mismo tiempo que Drácula, otro film de Fisher protagonizado por Christopher Lee y Peter Cushing, y ambas películas compartieron decorados además de equipo técnico y artístico. Si bien el arrollador éxito de la adaptación de la novela de Mary Shelley llevó a producir una segunda parte, también hizo que Lee diera el salto a papeles más importantes y ya no participase en el proyecto. Cushing compensa su ausencia con una magistral interpretación del personaje principal, captando todas sus contradicciones, y arreglándoselas para ser sutil o sobreactuado sin dejar de resultar creíble. Le ayuda sobremanera el patético monstruo Karl de Gwynn y el sagaz doctor Kleve de Matthews. El guión renuncia a dar tópicas lecciones morales; por el contrario, está repleto de toques inteligentes que el director materializa en una soberbia combinación de ironía y pura manipulación.

Considerada por algunos la mejor película sobre Frankenstein, La Venganza... puede no obstante ser una decepción para aquellos que identifican dicho nombre con el monstruo y no con el científico que lo creó. También pueden tener problemas quienes no estén a gusto con el toque gore de la Hammer: tal fue el caso de los redactores del Daily Telegraph que sugirieron al Consejo Británico de Censores de Películas que la incluyese en una nueva categoría especial — "Sólo para Sádicos". Aunque ejecutivos del estudio aseguraron al Consejo que un plano especialmente conflictivo (el de Frankenstein vertiendo el cerebro de Karl de una cacerola a un tarro) había sido suprimido del montaje final, la escena está presente en todas las copias conocidas. Ajena a esta polémica, Columbia no vaciló en distribuirla en los Estados Unidos con la aterradora La Noche del Demonio (1957).

En la villa centroeuropea de Carlsbruck el forastero doctor Stein abre un hospital de caridad. Nadie sospecha cuando sus depauperados pacientes pierden miembros en operaciones de urgencia — nadie, excepto un joven rival, el doctor Hans Kleve. Tras amenazar a Stein con exponerlo como el fugitivo de la justicia que es realmente (el barón Victor Frankenstein, salvado de la guillotina en el último momento por sus partidarios), Kleve es persuadido para convertirse en su socio. Los doctores planean trasplantar el cerebro de su deforme esbirro Karl en una criatura sintética perfeccionada; pero el experimento está lejos de ser un éxito.

Karl ansía un nuevo cuerpo (foto: Dictionary of Hammer Horror)

El experimento en su fase final (foto: Island of Terror)

El confiado "doctor Stein" (foto: Dictionary of Hammer Horror)

Un gran triunfo — aparentemente (foto: Island of Terror)

Un desesperado Karl irrumpe en el baile (foto: Dictionary of Hammer Horror)

La enfermera Margaret escucha atónita una impensable revelación (foto: Dictionary of Hammer Horror)

La película no escatima truculencias (foto: Island of Terror)

Frankenstein se convierte en su propia creación (foto: Island of Terror)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

La venganza de Frankenstein (1958) on IMDb


* * *

lunes, 23 de mayo de 2016

La Maldición de Frankenstein

El padre de todos los monstruos


Considerada por muchos la película que resucitó para siempre el género de terror, La Maldición de Frankenstein (1957) mantendría asimismo durante décadas la distinción de ser la más rentable producida en el Reino Unido por un estudio británico — en su primera etapa en cartelera los ingresos multiplicaron por setenta el coste del film. Basada libremente en la novela publicada en 1818 Frankenstein o el Moderno Prometeo, de Mary Shelley, fue producida por Anthony Hinds y Max Rosenberg para Hammer Films y distribuida por Warner Bros. Terence Fisher dirigió un magnífico reparto encabezado por Peter Cushing como Victor Frankenstein, Hazel Court como Elizabeth y Christopher Lee como La Criatura. La música fue obra de James Bernard. El éxito mundial de Frankenstein dio lugar a varias secuelas, así como nuevas versiones de Drácula (1958) y La Momia (1959) que definirían un tipo de terror gótico conocido como "Horrores de la Hammer".

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

En 1816 la joven Mary Wollstonecraft Godwin y su futuro esposo Percy Bysshe Shelley se encontraron con Lord George Gordon Byron y su médico personal el doctor John Polidori en la villa del noble a orillas del Lago Lemán. Obligados a recluirse por el tiempo inclemente del "Año sin Verano", los cuatro pasaban las veladas leyendo historias de fantasmas frente al fuego; Byron acabó proponiendo que cada uno de ellos escribiera un relato de terror. Noches después Mary, quien a la sazón contaba 18 años, tuvo una inspiración soñando despierta. El resultado fue una novela revolucionaria con un impacto descomunal en la cultura popular, además de la primera auténtica historia de ciencia-ficción. La autora estuvo fuertemente influida por la entonces popular teoría del galvanismo, así como por la supuesta creación de un homúnculo realizada por Paracelso; algunos afirman que Mary Shelley también conocía los notorios experimentos con cadáveres del alquimista germano Johann Konrad Dippel (quien, por cierto, había nacido en el Castillo de Frankenstein).

El estudio pretendía inicialmente rodar una película en blanco y negro con Boris Karloff como Monstruo. Universal amenazó con una demanda si la Hammer copiaba cualquier elemento del clásico de James Whale El Doctor Frankenstein (1931), por lo que Jimmy Sangster reescribió el guión de arriba a abajo y se rodó en Eastmancolour. El film tuvo un presupuesto de 65.000 libras esterlinas (unos 270.000 dólares). Los productores pensaron desde un principio en Peter Cushing como protagonista. Para interpretar a La Criatura simplemente buscaron a «alguien grande». El papel se decidió entre Bernard Bresslaw (2,01 metros de estatura) y Christopher Lee (1,96); Bresslaw pedía 10 libras al día, mientras que Lee se conformó con 8. Su caracterización fue un diseño de última hora del maquillador Phil Leakey.

La Maldición de Frankenstein se estrenó en el London Pavilion el 2 de mayo de 1957 con el Certificado 'X' de los censores, desagradando profundamente a muchos críticos británicos. En los Estados Unidos hubo reacciones encontradas, calificándola algunos de «bien producida pero extremadamente repulsiva» y elogiando las actuaciones, mientras otros opinaban — inexplicablemente — que «todo lo que pasa, ha pasado igual en las películas anteriores». El film fue inmensamente popular, no obstante, y llevaría a la Hammer a dominar el género en las siguientes dos décadas.

Esperando en su celda la ejecución, el barón Victor Frankenstein cuenta a un sacerdote cómo ha llegado a sus actuales circunstancias. Heredero muy joven de las riquezas de la familia a la muerte de su madre, se interesa por la ciencia médica bajo los auspicios de su tutor el doctor Paul Krempe, sintiéndose fascinado por el origen y naturaleza de la vida. Tras años de estudio el peligrosamente arrogante Victor consigue reanimar un perro muerto. El barón concibe entonces un ser sintético creado con pedazos de cadáveres; a medida que los excesos de Frankenstein aumentan, Krempe siente no sólo repugnancia sino también preocupación por la seguridad de la bella Elizabeth, prima y prometida de Victor...

A pocos pasos del cadalso, Frankenstein proclama su inocencia (foto: Cinematic Catharsis)

Fríamente el barón escudriña los secretos del Creador (foto: Cinematic Catharsis)

El doctor Krempe apela en vano a su antiguo pupilo (foto: Cinematic Catharsis)

Elizabeth presiente algo maligno (foto: Cinematic Catharsis)

El abominable "hijo" de Victor (foto: Cinematic Catharsis)

El engendro deja un rastro de crímenes (foto: Cinematic Catharsis)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

La maldición de Frankenstein (1957) on IMDb


* * *

lunes, 14 de marzo de 2016

El Regreso de la Mosca

¡Oh, no, otra vez no!


El Regreso de la Mosca (1959) es la primera secuela del muy popular film de ciencia-ficción/terror La Mosca (en 1965 la seguiría La Maldición de la Mosca). Bernard Glasser la produjo para Associate Producers y Edward L. Bernds la escribió y dirigió. Ambientada quince años después de los experimentos de André Delambre, cuenta cómo su hijo Philippe intenta perfeccionar el dispositivo de teleportación pero obtiene el mismo desastroso resultado. Al contrario que su predecesora, se filmó en blanco y negro — aunque manteniendo el formato CinemaScope, combinación poco frecuente. Del reparto original sólo repite Vincent Price, acompañado por Brett Halsey, John Sutton (quien sustituyó a Herbert Marshall por enfermedad), David Frankham y Dan Seymour. La música pertenece a Paul Sawtell y Bert Shefter. La distribuidora 20th Century-Fox estrenó El Regreso de la Mosca en la apropiada compañía de El Caimán Humano.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

Después del éxito de La Mosca, sus creadores se vieron ante un dilema: si renunciaban a rodar una segunda parte nadie lo entendería, pero el film original no había dejado puertas abiertas a una continuación. Peor aún, el productor y director Kurt Neumann — responsable en gran medida de su resultado final — había fallecido apenas preestrenada La Mosca. El proyecto siguió adelante al menor coste posible (el presupuesto fue de unos 225.000 dólares). Bernds tuvo que pensar un guión que pudiera reutilizar los espléndidos decorados de Eli Benneche y Walter M. Scott, así como reescribir el borrador varias veces para recortar gastos — supuestamente eliminando algunas de las cosas que más gustaban a Vincent Price.

Lo que pone a El Regreso de la Mosca varios niveles por debajo de la primera parte no es la diferencia de presupuesto, sino la falta de suspense. No hay un misterio que revelar y el argumento es rutinario. Esto no significa, en absoluto, que se trate de una mala película, y de hecho quienes disfruten de historias más predecibles incluso la pueden preferir al desasosegante original. El ritmo es elevado, los efectos especiales y el maquillaje son aceptables — el aspecto de la nueva Mosca Humana es aún más desagradable — y el film tiene un agradecido toque de serie B.

Quince años después de la muerte de su padre, Philippe Delambre pierde también a su madre Helene, atormentada por los recuerdos de aquel horror. Philippe convence a su tío François para que le cuente lo que sucedió realmente y qué destruyó la vida de sus padres. Jura perfeccionar el transmisor de materia, para que tanto sufrimiento no haya sido en vano, y contrata como ayudante al científico Alan Hinds. Pero Hinds tiene negocios inconfesables y un oscuro secreto propio. Planea robar el transmisor, aunque primero debe ocuparse del detective que lo persigue por un delito anterior, y después eliminar a Philippe. Entonces ocurre el desastre: Philippe sufre el mismo accidente que su padre e intercambia miembros con una mosca doméstica. La Mosca Humana busca venganza, mientras François y el inspector Beauchamp (quien conoce la verdad del caso Delambre) intentan atrapar con vida al monstruo y encontrar a una diminuta criatura alada con la cabeza de Philippe...

Gaston pide a François y Philippe que no entren en el laboratorio — «¡Este lugar está maldito!» (foto: The Dwrayger Dungeon)

El criminal Ronald Holmes, alias Alan Hinds (foto: The Dwrayger Dungeon)

El inspector Evans muere tras ser "cruzado" con una cobaya (foto: The Dwrayger Dungeon)

En el lugar de Philippe aparece un monstruoso híbrido... (foto: The Dwrayger Dungeon)

...y Cecile grita aterrorizada (foto: The Dwrayger Dungeon)

El inspector Beauchamp descubre la extraña mosca con cabeza humana (foto: The Dwrayger Dungeon)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

El regreso de la mosca (1959) on IMDb


* * *

lunes, 22 de febrero de 2016

El Principio del Fin

La plaga


El Principio del Fin es una película estadounidense de 1957 producida y dirigida por Bert I. Gordon para el recién formado estudio de American Broadcasting-Paramount Theatres (AB-PT). Fue distribuida por Republic Pictures. El guión de Fred Freiberger y Lester Gorn relata cómo la ciudad de Chicago es amenazada después de que unos saltamontes radiactivos crezcan a proporciones descomunales. En el reparto aparecen Peter Graves, Peggie Castle, Morris Ankrum, Than Wyenn, Thomas Browne Henry y Richard Benedict. Albert Glasser, colaborador habitual del director, escribió la banda sonora (que incluía la canción Natural, Natural Baby). El Principio del Fin tiene fama por sus "atroces" efectos visuales y está considerada una de las películas de ciencia-ficción peor escritas e interpretadas de los años 1950.

Póster de la película (foto: Wikipedia)

El éxito de crítica y público de La Humanidad en Peligro (1954) abrió camino a un sinnúmero de producciones sobre "bichos gigantes". AB-PT, especializada en financiar películas de bajo presupuesto para exhibirlas en sus salas del nordeste y el sur del país, y que había firmado un acuerdo de distribución con Republic, vio el filón. El argumento recuerda a la novela de H. G. Wells de 1904 El Alimento de los Dioses, puesto al día para la Era Atómica; también parece aludir a los temores de los norteamericanos acerca de especies invasoras y a una creciente intranquilidad por el abuso de pesticidas como el DDT. Aunque no hay cifras oficiales para El Principio del Fin, el coste típico de una producción de AB-PT en 1957 era de 300.000 dólares.

Bert Gordon se ocupó personalmente de los efectos especiales — como en otras ocasiones, trabajando en el garaje de su casa. La animación de modelos de saltamontes quedó descartada por su elevado coste, por lo que Gordon confió por enésima vez en técnicas de pantalla partida, mattes y retroproyección. El efecto más recordado ya se había utilizado en King Dinosaur: El Planeta Infernal (1955): poner los animales sobre simples fotografías de los escenarios (las miniaturas eran demasiado caras) y soplar aire sobre ellos para obligarlos a moverse. La idea era eficaz dentro de sus limitaciones, excepto cuando los insectos parecían andar por el aire.

El director adquirió en Tejas doscientos saltamontes de la única especie lo bastante grande para el foco de la cámara. El Departamento de Agricultura obligó a que todos los ejemplares fuesen machos, para evitar que se reprodujeran; desafortunadamente, los insectos resultaron ser caníbales, y durante los días que permanecieron en la caja se devoraron unos a otros hasta que sólo quedó una docena. Esto no impidió a la distribuidora anunciar el film como «la primera película de ciencia-ficción con criaturas reales vivas». El film también hizo uso exhaustivo de las imágenes de archivo.

El Principio del Fin debutó en Chicago en programa doble con otra producción de AB-PT, The Unearthly. Constituyó un modesto éxito de taquilla — aunque por razones que no están claras la productora cesó sus actividades inmediatamente después del estreno. Pero las críticas fueron en su mayor parte negativas, destacando no sólo la paupérrima producción sino también su falta de originalidad. Algunos creen que la película fracasa en un aspecto fundamental, hacer que los saltamontes sean aterradores. No obstante, tanto si son lo bastante ingenuos para tener miedo, como si disfrutan burlándose, para muchos espectadores se trata de una película "de culto".

El doctor Ed Wainwright, funcionario del Departamento de Agricultura, y la fotógrafa de prensa Audrey Ames, descubren que un experimento con vegetales irradiados ha producido un enjambre de saltamontes gigantescos. Antes de que el Ejército pueda neutralizar a los monstruos, Chicago está bajo su asedio.

Extraños sucesos en la pequeña ciudad de Ludlow, Illinois (foto: A Field Guide to Doomsday)

¿Qué puede haber causado esta devastación? (foto: A Field Guide to Doomsday)

Los culpables (foto: A Field Guide to Doomsday)

Nada puede detenerlos (foto: A Field Guide to Doomsday)

La plaga (foto: A Field Guide to Doomsday)

En Chicago — probablemente la imagen muestra el "reparto" completo de criaturas (foto: A Field Guide to Doomsday)

Sobre el edificio que alberga el laboratorio del doctor Wainwright (foto: A Field Guide to Doomsday)

¡Acorralado! (foto: A Field Guide to Doomsday)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Beginning of the End (1957) on IMDb


* * *