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lunes, 18 de julio de 2016

El Coloso de Nueva York

Experiencia extracorpórea


El Coloso de Nueva York es una película de ciencia-ficción de 1958 producida por William Alland y dirigida por Eugène Lourié. Paramount Pictures la estrenó encabezando un cartel que incluía Hijos del Espacio, otro proyecto de Alland. Sus protagonistas son John Baragrey, Mala Powers, Otto Kruger, Robert Hutton, Ross Martin y el niño Charles Herbert (con Ed Wolff como El Coloso). El poco sutil guión de Thelma Schnee, basado en un argumento de Willis Goldbeck, cuenta cómo un científico trasplanta el cerebro de su brillante hijo, muerto en accidente, a un enorme robot — con desastrosas y predecibles consecuencias. El film destaca por la minimalista e inquietante música de Van Cleave.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

Alland había producido casi todos los grandes éxitos del género para Universal-International en los años 1950, pasando de las imaginativas y técnicamente notables Vinieron del Espacio (1953) y La Mujer y el Monstruo (1954) a mediocridades como Bajo el Signo de Ishtar (1956) y El Monstruo Alado (1957). El productor aceptó una oferta más esperanzadora de Paramount, la cual no obstante llevó a un par de películas tan baratas, al menos, como cualquiera de las que había hecho en Universal. A primera vista había grandes posibilidades en una historia que tomaba ideas de El Golem o El Doctor Frankenstein, pero el presupuesto impidió que El Coloso de Nueva York fuese algo más que una modesta película de monstruos atractiva más que nada para el público infantil — el concepto básico sería mucho mejor aprovechado en la impresionante RoboCop (1987).

Eugène Lourié — quien dirigió el film mientras esperaba el visto bueno para la mucho más prometedora El Monstruo Submarino — completó el rodaje en ocho días; una de las escenas, la del funeral, se tuvo que filmar dos veces después de que el actor Ross Martin se durmiera en el ataúd y sus ronquidos resultasen claramente audibles. Lourié sería bastante despectivo acerca de El Coloso..., afirmando que recordaba tan poco de ella «como de la escarlatina que tuve a los ocho años», y tampoco supuso precisamente un hito en las carreras de los demás miembros del equipo. No obstante, a pesar de la falta de complejidad de la historia, el director se las arregló para introducir algunos conseguidos elementos de irrealidad que aportan un tono de ensueño al film. A ello contribuye la inusual banda sonora, compuesta para un solo piano (lo cual pudo haber sido una medida puramente económica o incluso haber tenido algo que ver con una huelga de los músicos del estudio).

El Coloso fue diseñado y fabricado por Charles Gemora y Ralph Jester, quienes concibieron un traje de cerca de dos metros y medio de alto que pesaba 75 kilos. En su interior contaba con baterías, cables, tanques de aire comprimido y tubos de oxígeno que accionaban las partes mecánicas y permitían respirar a Ed Wolff. Dado que se tardaba cuarenta minutos en meter y sacar a Wolff del traje, se construyó un armazón especial para que pudiese descansar entre toma y toma. Los efectos visuales fueron obra de Farciot Edouart y John P. Fulton.

La genial y acaudalada familia Spensser está celebrando la concesión del Premio Nobel de la Paz al joven Jeremy cuando se conoce la noticia de su fallecimiento en accidente. El padre, el neurocirujano William Spensser, lleva el cuerpo a su laboratorio pero horas después admite que sus esfuerzos para revivirlo han fracasado. Pero el doctor ha extraído en secreto el cerebro de Jeremy, y con ayuda de Henry, su otro hijo y especialista en autómatas, construye un cuerpo artificial para albergarlo. Un año más tarde, Jeremy ha desarrollado percepción extrasensorial para compensar la falta de otros sentidos, así como otros extraños poderes. Pero también sufre una profunda alienación... que lo lleva a planear una grandiosa venganza contra la "inútil" Humanidad que una vez amó.

Jeremy "Jerry" Spensser, genio y filántropo, con su hijo Billy (foto: DVDBeaver)

El brillante pero débil Henry Spensser (foto: DVDBeaver)

Sumergido en fluido preservador está el cerebro de Jeremy — mas, ¿también su alma? (foto: DVDBeaver)

El doctor William Spensser ¿visionario o lunático? (foto: DVDBeaver)

El Coloso despierta (foto: DVDBeaver)

Anne descubrirá el destino de su esposo (foto: DVDBeaver)

«¡Creo que algo ha salido mal!» (foto: DVDBeaver)

Reencuentro con Billy (foto: DVDBeaver)

Inesperado regreso a las Naciones Unidas (foto: DVDBeaver)

Matanza (foto: DVDBeaver)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Colossus of New York (1958) on IMDb


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lunes, 8 de junio de 2015

El Monstruo Submarino

El dinosaurio todavía estaba allí


El Monstruo Submarino es una coproducción angloamericana de 1959 dirigida por Eugène Lourié y Douglas Hickox. Como era típico en estos casos, la película se estrenó con dos títulos diferentes: The Giant Behemoth en los Estados Unidos y Behemoth, the Sea Monster al otro lado del Atlántico. La novedosa historia original acerca de una masa informe de radiación se transformó en una especie de copia de La Bestia de Tiempos Remotos (del mismo director) a instancias de la distribuidora Allied Artists. Robert Abel y Alan J. Adler escribieron el borrador desarrollado en el guión de Lourié y Daniel James — quien trabajó con el pseudónimo de Daniel Hyatt por estar incluido en la Lista Negra de Hollywood y no vería acreditada su participación hasta 1998. El film fue producido por Ted Lloyd y David Diamond para Artistes Alliance y Diamond Pictures, respectivamente. Está protagonizado por Gene Evans y André Morell, junto a John Turner y Leigh Madison. Edwin Astley compuso la banda sonora.

Póster de la versión estadounidense (foto: Wrong Side of the Art!)

Sabedor de la disponibilidad del genio de los efectos especiales Willis O'Brien, Lourié sugirió a los productores que lo incorporasen al equipo. En su lugar, el trabajo se asignó a Jack Rabin, quien eventualmente subcontrataría a O'Brien por unos paupérrimos 5.000 dólares (la misma cantidad con la que éste había rodado su primer corto en 1915). Su ayudante Pete Peterson realizó la mayor parte del trabajo práctico, un logro notable habida cuenta que padecía esclerosis múltiple. Excepto por una breve secuencia de El Mundo Está Loco, Loco, Loco, ésta sería la última aparición en pantalla de los diseños de Willis O'Brien.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

El éxito de La Bestia de Tiempos Remotos inspiró una generación de personajes igualmente destructivos e hizo que a Lourié le fueran ofrecidos cierto número de guiones de Sci-Fi, «todos ellos increíblemente malos». Finalmente aceptó el proyecto de Behemoth (nombre de un monstruo bíblico), pero los productores insistieron en que la amenaza fuese una criatura física y no una enorme masa radiactiva invisible — en un momento en que el género de los monstruos gigantes parecía ya algo pasado de moda. Aunque esperaba reescribir el guión durante el rodaje en Inglaterra, la versión final es un pastiche de La Bestia... y Japón bajo el Terror del Monstruo. Como dijo el director «básicamente La Bestia y Behemoth eran dos películas baratas [...] con la diferencia de que una era barata en dólares y la otra en libras esterlinas». Los efectos especiales con modelos y animación mediante la técnica de stop-motion se realizaron en Los Ángeles, donde serían integrados con las escenas con acción real filmadas en Gran Bretaña; debido a las limitaciones del presupuesto, el mismo plano de un automóvil aplastado por el monstruo se muestra tres veces, al tiempo que se reutilizan efectos de sonido procedentes de la obra maestra de O'Brien, King Kong.

Lourié se sintió decepcionado con el resultado y particularmente con el hecho de que a O'Brien no le permitieran supervisar todo el trabajo de efectos visuales. Hoy en día muchos críticos admiran lo conseguido por los técnicos con tan poco dinero, añadiendo que la dirección y las interpretaciones de Evans y Morell son de primera clase para un film de este tipo. Más aun, contiene elementos muy escabrosos para 1959 — las víctimas siendo carbonizadas allí donde están, o vagando por las calles con la piel abrasada por las letales dosis de radiación; la censura británica obligaría a eliminar la escena del ataque al transbordador y daría a la película el certificado 'X'. No obstante, hay consenso en que lo que empezó como una historia de ciencia-ficción bastante original acabó siendo algo que sus creadores nunca habían pretendido.

En Cornualles aparece un pescador cubierto con lo que parecen quemaduras por radiación. En su agonía murmura "Behemoth". Pronto una monstruosa criatura similar a un dinosaurio, provocada por el vertido de residuos nucleares al océano, aterroriza la costa de Inglaterra con su aliento radiactivo. El biólogo norteamericano Steve Karnes y su colega inglés James Bickford descubren que destruir al monstruo con armamento convencional dispersaría una mortal contaminación radiactiva por todo el país, lo cual impide que los militares ataquen al Behemoth a medida que se acerca a Londres.

Jean Treventhan encuentra a su padre Tom con graves quemaduras (foto: Cool Ass Cinema)

Bickford y Karnes (foto: Cool Ass Cinema)

Esta fotografía empieza a desvelar a qué peligro se enfrentan los ingleses (foto: Cool Ass Cinema)

El monstruo llega a los suburbios de la capital británica (foto: Cool Ass Cinema)

Behemoth arrasa conocidos ejemplos de la arquitectura londinense (foto: Cool Ass Cinema)

Primer plano del paleosaurio agigantado por la radiación (foto: Cool Ass Cinema)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

El monstruo submarino (1959) on IMDb


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martes, 24 de junio de 2014

La Bestia de Tiempos Remotos

El ataque del Rhedosaurus


La Bestia de Tiempos Remotos es una película de 1953 sobre un monstruo gigante producida por Jack Dietz y Hal E. Chester, distribuida por Warner Bros. y con dirección del francoucraniano Eugène Lourié. El guión fue escrito por Lou Morheim y Fred Freiberger (con aportaciones no acreditadas del mismo Lourié, el guionista de la Lista Negra Daniel James y Robert Smith); la historia se basa en el relato corto The Beast from 20,000 Fathoms, de Ray Bradbury, publicado en la revista The Saturday Evening Post en 1951. Los protagonistas son Paul Christian, Paula Raymond, Cecil Kellaway y Kenneth Tobey. La historia trata de un enorme dinosaurio carnívoro, el ficticio «rhedosaurio», que sale de su estado de hibernación tras una explosión atómica y causa estragos en Nueva York. Fue una de las primeras películas de monstruos de la Era Atómica e inspiró la siguiente generación de obras de este género.

Póster de la película (foto: 3B Theater Poster Archive)

En el film destacan sobremanera los efectos visuales de Ray Harryhausen, realizados mediante la técnica de animación del stop-motion. Harryhausen, íntimo amigo de Ray Bradbury, había colaborado durante años con Willis O'Brien (el creador de los efectos en la legendaria King Kong). Fue su primera película como único responsable de los efectos visuales y en ella aplicó algunas de sus técnicas más celebradas. La poderosa banda sonora pertenece a David Buttolph.

Trabajando al norte del Círculo Ártico en una prueba atómica, el profesor Tom Nesbitt y un colega creen ver un gigantesco dinosaurio en el hielo. Una avalancha los sepulta y solamente sobrevive Nesbitt, pero cuando es evacuado a Nueva York nadie toma en serio su historia. Visita a un renombrado paleontólogo, el profesor Thurgood Elson, e identifica a la bestia como un rhedosaurio, un dinosaurio carnívoro que supuestamente ha estado congelado en el hielo durante 100 millones de años. Elson considera que la idea es ridícula; su encantadora ayudante, Lee Hunter, es la única persona que cree a Nesbitt. Sin embargo, pronto surgen informes de avistamientos de "monstruos marinos", primero en los Grandes Bancos y después frente a las costas de Nueva Escocia y Maine. Parece que la criatura se dirige hacia Nueva York y el profesor Elson empieza a creer que está regresando a la desembocadura del río Hudson, donde se han encontrado numerosos fósiles de rhedosaurio. Después de que la bestia ataque a Elson durante una inmersión en su batisfera, depende de Nesbitt y de su rival el coronel Jack Evans descubrir un modo de destruir al monstruo.

Nadie toma en serio al profesor Nesbitt (Paul Christian)... (foto: 3B Theater Poster Archive)

... excepto Lee (Paula Raymond) (foto: 3B Theater Poster Archive)

El profesor no mentía: la Bestia llega a Nueva York (foto: 3B Theater Poster Archive)

La Bestia en el parque de atracciones de Coney Island (foto: 3B Theater Poster Archive)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

 The Beast from 20,000 Fathoms (1953) on IMDb


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