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lunes, 11 de julio de 2016

Asalto a la Tierra

Advertencia desde el espacio


Asalto a la Tierra es una película del género tokusatsu estrenada en enero de 1956 por el estudio Daiei Film — rival de Toho — y la primera japonesa de ciencia-ficción rodada en color (adelantándose en unos meses a Rodan: los Hijos del Volcán). El guión de Hideo Oguni, basado libremente en una historia del productor Gentaro Nakajima, relata la llegada a la Tierra de unos alienígenas con aspecto de estrella de mar para advertir de la inminente colisión con un astro errante. Producida por Masaichi Nagata y dirigida por Kōji Shima, fue otra de las tempranas películas niponas deseosas de repetir el éxito de Japón bajo el Terror del Monstruo (1954). Sus intérpretes son Keizō Kawasaki, Toyomi Karita, Bin Yagasawa, Shōzō Nanbu, Bontarō Miyake, Mieko Nagai, Kiyoko Hirai e Isao Yamagata. Seitarō Ōmori compuso la banda sonora.

Póster de la película (foto: Calm Elation)

Este film, con su neutro título original 宇宙人東京に現わる/Uchūjin Tōkyō ni Arawaru ("Hombres del Espacio Aparecen en Tokio") más apropiado que el ligeramente equívoco Asalto a la Tierra, combina elementos de Cuando los Mundos Chocan y Ultimátum a la Tierra con el omnipresente temor a las armas nucleares del cine tokusatsu — en este caso mostrando cómo las bombas atómicas también pueden emplearse para salvar el planeta. En el relato de Gentaro Nakajima hay dos tópicos frecuentes de la ciencia-ficción: por un lado la amenaza de una catastrófica colisión cósmica, y por otro la existencia de una invisible Contra-Tierra (el planeta Paira) que ocupa el punto opuesto de la órbita terrestre. Algunos afirman que Nakajima se basó asimismo en una conocida historia del folklore japonés, El Cuento de la Princesa Kaguya.

Póster de la versión española (foto: Zontar of Venus)

Los típicamente minuciosos efectos especiales fueron obra de Tōru Matoba y Yonesaburo Tsukiji, mientras que el artista de vanguardia Tarō Okamoto diseñó los pintorescos alienígenas; la enorme popularidad de los monstruos gigantes de los Estudios Toho llevó a Daiei a distribuir imágenes publicitarias que mostraban a los pairanos altos como edificios, aunque en la película tenían tamaño humano.

Asalto a la Tierra introdujo al estudio en el género con moderado éxito. Aunque se estrenó en varios países europeos, tuvo dificultades para encontrar distribuidor en los Estados Unidos y no sería hasta 1967 que American International Television la llevó a la pequeña pantalla (hoy es de dominio público y se puede visionar gratuitamente). Las críticas en su momento fueron más bien negativas, tildando a la película de poco original y «extravagante», impresión que ha mejorado con los años y ya muchos admiten que posee un peculiar encanto. Daiei triunfaría finalmente con un kaijū de creación propia, la "tortuga" prehistórica Gamera.

Sobre el cielo de Tokio aparecen platillos volantes. Sus tripulantes proceden de Paira, un mundo que ocupa la misma órbita que la Tierra pero en el lado opuesto del Sol, y pretenden alertar a la Humanidad de que el errante "Planeta R" se aproxima en rumbo de colisión. Consciente de que su verdadero aspecto produce pánico a los terrícolas, la líder pairana Ginko adopta forma humana y les advierte de que su única salvación consiste en unirse y emplear los arsenales atómicos para destruir la amenaza. Las temperaturas suben a medida que el Planeta R se acerca, provocando la histeria mundial, mientras el doctor Masuda desarrolla a marchas forzadas un arma basada en el nuevo elemento urio...

En el observatorio se detectan las naves pairanas (foto: Triskaidekafiles)

Los avistamientos de alienígenas aterrorizan a los testigos (foto: Triskaidekafiles)

La cantante Hikari Aozora parece ser un buen modelo para infiltrarse entre los terrícolas (foto: Triskaidekafiles)

Ginko se somete al proceso de transformación (foto: Triskaidekafiles)

Se revela la existencia del Planeta R a los científicos (foto: Triskaidekafiles)

¡Pánico en la Tierra! (foto: Triskaidekafiles)

El mortal cuerpo espacial a través del telescopio (foto: Triskaidekafiles)

¿El Apocalipsis? (foto: Triskaidekafiles)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Asalto a la tierra (1956) on IMDb


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lunes, 20 de junio de 2016

El Submarino Atómico

Duelo en el fondo del mar


La película independiente de 1959 El Submarino Atómico fue producida por Alex Gordon para Gorham Productions y distribuida por Allied Artists Pictures Corporation. El guión de Orville H. Hamton se basa en una historia de Irving Block y Jack Rabin (lo cual no se menciona en los créditos), y cuenta una invasión alienígena que comienza con una desconocida nave submarina atacando en aguas árticas a navíos de todo el mundo. El avanzado sumergible USS Tiger Shark es enviado a investigar. Spencer Gordon Bennet, especializado en seriales de acción y aventuras, dirigió a un reparto con Arthur Franz, Dick Foran, Brett Halsey y Joi Lansing, además de John Hillard prestando su voz al extraterrestre. El húngaro Alexander Laszlo compuso una extraña pero sorprendentemente eficaz banda sonora que incluye instrumentos electrónicos.

Póster de la película (foto: Wikipedia)

El productor Alex Gordon reunió unos 135.000 dólares para rodar este film. Edward L. Cahn fue su primera opción para el puesto de director, aunque éste acabó recayendo en Spencer Gordon Bennet, quien llevaba en el oficio desde 1921. Parece ser que la fotografía principal se filmó en seis días. Gordon afirmaría que el equipo dispuso un promedio diario de cincuenta ángulos de cámara — y en una ocasión setenta y dos. De forma comprensible, se incorporaría una generosa cantidad de imágenes de archivo. El productor dio unos breves papeles a los veteranos actores Frank Lackteen y Edmund Cobb; Allied Artists (la antigua Monogram de docenas de seriales) se negó a pagar su salario de 100 dólares, argumentando que hacían un trabajo de extras y por ello les correspondían solamente 20 dólares. Gordon quiso pagar la diferencia de su bolsillo.

El Submarino Atómico fue la última producción del trío de creadores de efectos especiales formado por Jack Rabin, Irving Block y Louis DeWitt (en este caso acompañados por un no acreditado Milton Olsen), pero no su mejor trabajo. Tiempo después Rabin diría que la película era «horrible». Él mismo construyó un modelo de submarino de un metro de longitud que «costó una fortuna». Junto a unos pobres decorados, los poco convincentes modelos crean una atmósfera irreal que no obstante suele funcionar con la complicidad del espectador. A esto contribuye la imaginativa criatura alienígena, una marioneta que envolvía el brazo de Irving Block; Alex Gordon no estaba precisamente satisfecho con el resultado y trató de no incluirla en la película, pero el estudio insistiría y con el tiempo se ha hecho icónica.

La película trata la entonces novedosa tecnología de los submarinos nucleares, con la histórica navegación bajo el Polo Norte del USS Nautilus todavía reciente. Posteriormente otros submarinos futuristas se unirían al Tiger Shark: el USOS Seaview de Viaje al Fondo del Mar (1961) y el Atragon de Agente 04 del Imperio Sumergido (1963). Más allá de su inusual protagonista extraterrestre, entre los peores defectos del film se encuentran las incoherencias del guión, personajes tópicos en extremo, interpretaciones envaradas y un narrador grandilocuente. Por otra parte, también hay un debate sobre los méritos de la guerra y la paz más profundo de lo esperado en una película barata de ciencia-ficción durante la Guerra Fría.

En el cercano futuro de 1968, rutas aéreas y marítimas cruzan el Polo Norte transportando carga y pasajeros, pero en un corto período varios buques y submarinos desaparecen misteriosamente. El submarino atómico de la Armada estadounidense Tiger Shark zarpa bajo el mando del comandante Wendower para descubrir su paradero y — si es posible — neutralizar la causa de su pérdida. A bordo del Tiger Shark viaja el doctor Carl Neilson, cuyas ideas pacifistas no encajan con el endurecido segundo de Wendower, el teniente comandante Richard "Reef" Holloway. Pero el extraño platillo submarino que encuentran, al que llaman "Cíclope", puede ser demasiado poderoso incluso para sus armas más modernas...

El comandante Wendower ante la pantalla de observación en su excesivamente espacioso submarino (foto: The Dwrayger Dungeon)

Cuando los torpedos fallan, el comandante ordena embestir al "Cíclope" (foto: The Dwrayger Dungeon)

El minisubmarino Lungfish se suelta del Tiger Shark para abordar la nave alienígena (foto: The Dwrayger Dungeon)

Dos buceadores tratan de liberar al Tiger Shark con sopletes de acetileno (foto: The Dwrayger Dungeon)

La horripilante muerte del marinero Powell (foto: The Dwrayger Dungeon)

"Reef" Holloway es el único que percibe una voz llamándole desde el interior de la esfera (foto: The Dwrayger Dungeon)

El tripulante del platillo (foto: The Dwrayger Dungeon)

El "Cíclope" atraviesa la corteza de hielo para volver a su planeta (foto: The Dwrayger Dungeon)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Atomic Submarine (1959) on IMDb


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lunes, 7 de marzo de 2016

The Strange World of Planet X

¡Hombre y alien unidos contra el peligro más insidioso del Universo!


Conocida por los títulos de The Cosmic Monster, Cosmic Monsters, The Crawling Terror o The Crawling Horror, The Strange World of Planet X es una película británica de 1958 dirigida por Gilbert Dunn. El complicado guión de Paul Ryder adapta una serie de televisión emitida por la compañía privada ATV en 1956: cuenta cómo un científico genera un campo magnético superintenso que no sólo afecta a objetos metálicos a gran distancia, sino que provoca cambios en los seres vivos; un extraño visitante llega para advertir de los peligros del experimento. George Maynard y John Bash produjeron este pequeño film para Artistes Alliance, que fue distribuido en su país por Eros Films y en los Estados Unidos por Distributors Corporation of America. El reparto incluye a Forrest Tucker, Gaby André, Martin Benson, Wyndham Goldie y Alec Mango. Robert Sharples compuso una banda sonora insípida, a excepción de los maravillosamente espeluznantes títulos del principio y el final, ambos para theremin.

Póster de la versión estadounidense (foto: FilmAffinity)

Una más de las producciones que posiblemente deben su existencia a El Experimento del Doctor Quatermass (1955), The Strange World... mantiene la tradición de poner al frente del reparto una estrella estadounidense, Forrest Tucker, en este caso acompañado por la francesa Gaby André — doblada al inglés por una actriz anónima debido a su fuerte acento. Tucker estrenaría más tarde ese mismo año El Ojo, otra película que hacía caja con un reciente éxito de la ATV. El guión de Ryder tiene poco que ver con la serie original, centrada principalmente en los viajes en el tiempo y que había sido escrita por la actriz y novelista Rene Ray; el film es menos cerebral y más efectista, con su recurso a las criaturas gigantes, y la historia desprende un cierto aire surrealista. También tiene ciertos paralelismos con la poco conocida El Venusiano (1954), como las maneras del bienintencionado emisario alienígena "Sr. Smith", o la sutil conexión con las teorías de Desmond Leslie ("padre" de la Ufología británica y autor del argumento de la citada película).

Desafortunadamente, este guión presenta defectos, sobre todo unos diálogos vacuos que destacan más por culpa de una dirección plana e interpretaciones extrañamente torpes, así como inconsistencias y frustrantes cabos sueltos. Hay un par de atmósfericas secuencias que explotan las posibilidades de los monstruosos insectos (incluyendo alguna escena sorprendentemente truculenta); para crearlos la productora decidió utilizar la técnica más barata, la retroproyección. Los efectos fueron realizados por Anglo-Scottish Pictures, propiedad de Les Bowie — quien en su larga y distinguida carrera se haría famoso por su habilidad para trabajar con plazos y presupuestos imposiblemente ajustados. El resultado, aunque no excepcional (el material de macrofotografía se debería haber filmado con cámara de alta velocidad), es superior al de películas como El Principio del Fin (1957). The Strange World... tendría una tibia acogida por parte de crítica y público.

En un pequeño laboratorio de la Inglaterra rural financiado por el Ejército, el obsesivo doctor Laird perfecciona un aparato que genera campos magnéticos de enorme intensidad. El dispositivo produce efectos mucho mayores de lo esperado y tanto Gil Graham, ayudante del doctor, como Michele Dupont, la nueva especialista en computadoras, notan que parece absorber energía de una fuente desconocida. Esa noche, tras una inexplicable tormenta, una pareja ve caer algo en el bosque de Bryerly Woods. Pronto empiezan a suceder cosas extrañas: un vagabundo desarrolla tendencias homicidas, un misterioso "Sr. Smith" llega al pueblo haciendo preguntas sobre los experimentos y aparecen cadáveres en el bosque. El Sr. Smith revela a Gil y Michele que el aparato de Laird ha debilitado localmente la ionosfera, y que la consiguiente exposición a los rayos cósmicos podría tener profundos efectos en humanos e insectos. Depende del inspector Burns y el brigadier Cartwright tomar las medidas oportunas. Pero, ¿cómo sabe tantas cosas el extraño Sr. Smith...?

Una luz sobre Bryerly Woods (foto: Island of Terror)

Gil y Michele discuten los efectos del experimento (foto: Island of Terror)

El Sr. Smith (foto: Island of Terror)

Michele en peligro (foto: Island of Terror)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

The Strange World of Planet X (1958) on IMDb


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lunes, 15 de febrero de 2016

El Venusiano

«¡Esta noche se realizará el primer contacto!»


El Venusiano, un oscuro y baratísimo film británico de 1954, fue producido por Burt Balaban, Gene Martel y Roy Rich para la compañía que este último compartía con su esposa Brenda, Rich & Rich Ltd., y distribuido localmente por Eros Films. En los Estados Unidos — donde Vitapix Corp. la estrenó directamente en televisión — es conocida como Immediate Disaster y The Venusian. El propio Balaban dirigió esta película que muchos consideran un remake de Ultimátum a la Tierra (1951), hasta el punto de que su protagonista es Patricia Neal (acompañada de Helmut Dantine, Derek Bond y Cyril Luckham). El guión de Hans Jacobi se basa en una historia del excéntrico y polifacético Desmond Leslie. Eric Spear fue el autor de la banda sonora.

Póster de la versión australiana (foto: eMoviePoster)

Algo injustamente, El Venusiano está etiquetada como una "copia barata" del clásico de Robert Wise. La premisa es ciertamente la misma, con un enigmático mensajero espacial que trata de advertir a los líderes de la Tierra sobre el peligro de las armas nucleares, al tiempo que desarrolla una fuerte relación con una mujer (interpretada en ambos films por la misma actriz). La historia de Leslie, no obstante, parece inspirada por su propio libro Los Platillos Volantes Han Aterrizado (1953), escrito en colaboración con el "contactado" George Adamski — Adamski afirmaba haber recibido un mensaje muy similar del enviado venusiano Orthon en 1952. Hay también una de las primeras referencias al entonces novedoso concepto de una conspiración gubernamental para encubrir el fenómeno OVNI.

La película se rodó principalmente en los estudios británicos de M-G-M en Borehamwood, Hertfordshire, sin apenas efectos especiales (ni escenas que se puedan considerar de "acción"). En sus circunstancias y en sus maneras "teatrales", El Venusiano recuerda curiosamente a la contemporánea La Diabla de Marte, resultando en comparación más seria pero también menos excitante. La película tuvo una difusión muy limitada. En su momento la crítica valoró positivamente las convincentes interpretaciones y el sensato mensaje del film, que hoy para algunos es demasiado lento y estático.

Entre numerosos informes de platillos volantes, un extranjero llega a una posada de la Inglaterra rural. No tiene dinero (ni nombre) y la policía sospecha cuando el misterioso personaje alude a Susan North, una joven del lugar cuyo automóvil ha sido encontrado hecho pedazos. Piensan en arrestarlo, pero Susan aparece contando que sufrió un accidente y cómo el extraño la curó milagrosamente. El visitante revela entonces que ha venido del planeta Venus para preparar la llegada de sus emisarios. Las autoridades acordonan la zona e imponen un silencio total sobre el incidente; el alienígena descubre que se está tendiendo una trampa con el fin de capturar la nave venusiana — algo que podría tener consecuencias desastrosas para la Tierra. Para complicar las cosas, Susan y el extranjero empiezan a sentir algo el uno por el otro.

Susan North escucha las noticias sobre avistamientos cuando una extraña luz la ciega (foto: The Dwrayger Dungeon)

El doctor Meinard, el representante del gobierno Arthur Walker y su prometida Susan frente al extraño (foto: The Dwrayger Dungeon)

¡No tiene huellas dactilares! (foto: The Dwrayger Dungeon)

Esperando a los mensajeros (foto: The Dwrayger Dungeon)

La nave venusiana a punto de aterrizar (foto: The Dwrayger Dungeon)

El extranjero contempla pensativamente el pañuelo de Susan (foto: The Dwrayger Dungeon)


Película completa (vídeo: The Internet Archive)

Stranger from Venus (1954) on IMDb


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lunes, 1 de febrero de 2016

Batalla en el Espacio Exterior

Guerra sin cuartel


Quintaesencia del género tokusatsu, Batalla en el Espacio Exterior es una película japonesa de 1959 producida por Tomoyuki Tanaka para los Estudios Toho y dirigida por Ishirō Honda. Fue estrenada con el título de 宇宙大戦争/Uchū Daisensō, cuya traducción es "La Gran Guerra del Espacio", y en ella destacan los complejos y espectaculares efectos especiales de Eiji Tsuburaya. Los protagonistas son Ryō Ikebe, Kyōko Anzai, Yoshio Tsuchiya, Minoru Takada, Koreya Senda, Len Stanford, Harold Conway y Elise Richter. Un viejo conocido del estudio, Akira Ifukube, compuso la banda sonora. Columbia Pictures la llevó a los cines de los Estados Unidos en el verano de 1960, encabezando un cartel que incluía la infinitamente más modesta 12 a la Luna. También se la conoce como Guerra de Satélites y Batalla entre Planetas.

Póster de la película (foto: FilmAffinity)

El film es una especie de continuación de Los Bárbaros Invaden la Tierra (1957) y como su predecesor se basa en una historia de Jōjirō Okami (esta vez con guión de Shinichi Sekizawa). En un salto al "futuro" de 1965, Etsuko Shiraishi y el doctor Kenjiro Adachi trabajan en el Centro de Investigación Espacial de las Naciones Unidas en Tokio; en lugar de los Misterianos, se presenta una raza alienígena aún más siniestra, los Natal, pequeños y agresivos seres que despliegan poderosas armas anti-gravedad y dispositivos de control mental.

Póster de la versión estadounidense (foto: Wrong Side of the Art!)

La idea original mostraba a los Natal como criaturas dotadas de tentáculos, y los borradores posteriores como "insectos" que tripulaban blindados lunares parecidos a cochinillas, pero estos diseños fueron abandonados debido a la inexistencia de la tecnología necesaria para hacerlos razonablemente realistas. La batalla de tanques en la Luna se tuvo que cambiar por una espectacular "pelea de perros" espacial. No obstante, la producción fue ambiciosa y disfrutó de características técnicas como la fotografía en Eastmancolor, el formato panorámico Tohoscope y el sonido Perspecta Stereo.

Las miniaturas y los efectos visuales de Tsuburaya eclipsan por completo a los de las producciones estadounidenses típicas del período. La trama — si bien carente de pretensiones y menos intrincada que la de Los Misterianos — es interesante y entretenida. Muchos han notado que el combate de astronaves en el clímax de la película se adelanta diecisiete años a lo visto en La Guerra de las Galaxias, aunque la película de Honda renuncie a los elementos más melodramáticos de la "ópera espacial". En su momento las críticas de Batalla en el Espacio Exterior fueron en general positivas, elogiando la abrumadora catarata de efectos especiales y reconociendo que la historia podía resultar irresistible para jóvenes y no tan jóvenes.

La destrucción de la estación espacial J-SS3 en la órbita terrestre por tres naves desconocidas es el preludio a una serie de desastres inexplicables en la superficie del planeta. Los científicos del mundo reunidos en Tokio deciden que todos los incidentes están relacionados y sospechan que detrás de ellos hay una raza extraterrestre hostil. Las naciones más poderosas se unen para lanzar un ataque preventivo, enviando los cohetes SPIP-1 y SPIP-2 hacia la Luna, donde los belicosos Natal han establecido una base de operaciones. Pero este plan no es suficiente y la Tierra debe prepararse para la cercana invasión, mientras en el espacio se desarrolla la batalla más feroz que haya conocido la galaxia.

El armamento de la estación J-SS3 no es rival para las naves Natal (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Se presentan las conclusiones en el Centro de Investigación Espacial — los exteriores se filmaron en el flamante Estadio Olímpico de Tokio (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Las naves SPIP en la plataforma de lanzamiento (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

En la Luna (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

La base en la superficie selenita (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Etsuko rodeada por varios Natal (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Los terrícolas emprenden una huida desesperada a bordo de los vehículos F.F.E. No.1 y No.2 (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Los rayos congeladores de los alienígenas tienen devastadores efectos anti-gravedad (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Rayos de calor desarrollados mediante ingeniería inversa de la tecnología Misteriana repelen a los invasores (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Por supuesto, triunfa la Tierra (foto: Musings of a SCI-FI Fanatic)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

Batalla en el espacio (1959) on IMDb


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lunes, 16 de noviembre de 2015

La Invasión de los Hombres del Espacio

Borrachera de emociones


La Invasión de los Hombres del Espacio es una comedia de ciencia-ficción y terror producida por James H. Nicholson y Robert Gurney Jr. para Malibu Productions en 1957. El film fue dirigido por Edward L. Cahn y protagonizado por Steven Terrell, Gloria Castillo, Frank Gorshin, Raymond Hatton y Lyn Osborn. Al Martin y Robert Gurney Jr. basaron su guión en la historia corta The Cosmic Frame (1955), publicada por el conocido escritor pulp Paul W. Fairman en la revista Amazing Stories. El habitual de la productora Ronald Stein compuso la música. La trama relata la llegada a una pequeña ciudad de unos alienígenas con intenciones siniestras; son descubiertos por una pareja de adolescentes enamorados, pero nadie da crédito a su alarma. Aunque para algunos es muy mala, la película tiene el mérito de ser una de las primeras parodias del subgénero de invasores extraterrestres, filmada precisamente en pleno apogeo del mismo.

Póster de la película (foto: Wrong Side of the Art!)

James H. Nicholson produjo personalmente La Invasión... para distribuirla a través de American International Pictures, de la cual era copropietario. En su momento se estrenó en programa doble con Yo Fui un Hombre Lobo Adolescente. Este producto conspicuamente dirigido al público juvenil de los autocines no resulta tan gracioso como pretende ser, un defecto mucho más grave que su completa falta de lógica o su apariencia cutre. La combinación de comedia y película de monstruos funcionaría mejor en décadas posteriores con ejemplos como Gremlims (1984) o Aracnofobia (1990).

El "jornalero de la dirección" Edward L. Cahn rodó todo el film en un diminuto estudio de sonido: el resultado, más que falso, es claustrofóbico. Paul Blaisdell diseñó los hombrecillos verdes del título, que si bien no son uno de sus mejores trabajos sí ofrecen una imagen icónica del invasor alienígena (lo mismo cabe decir del póster de Albert Kallis).

Cierta noche de sábado los jóvenes Johnny Carter y Joan Hayden planean fugarse juntos, pero antes visitan un rincón de los enamorados local para comprobar que están hechos el uno para el otro. Conduciendo en la oscuridad sin luces golpean algo; descubren que han atropellado una pequeña criatura alienígena y corren a informar a las autoridades. Sin que ellos lo sepan, la mano desprendida del ser vuelve a la vida y comienza a sembrar el caos en la campiña. La policía piensa que la historia es una broma, pero encuentra el cuerpo de un hombre y acusa a la pareja de homicidio. En realidad la víctima, Joe, el borracho del pueblo, ha tenido la mala suerte de tropezar con los hombrecillos verdes, los cuales han llegado a la Tierra con aviesas intenciones a bordo de un platillo volante. Johnny y Joan huyen de la policía y finalmente descubren que una luz brillante puede destruir a los alienígenas. Con ayuda de otras parejas de enamorados utilizan los faros de los coches para enfrentarse a los invasores.

Dos de los temibles alienígenas con aspecto de repollo y su — casi — mortal arma inyectora de alcohol (foto: 3B Theater Poster Archive)

Joe sufre una sobredosis (foto: 3B Theater Poster Archive)

Las criaturas atacan a Artie, el colega de Joe (foto: 3B Theater Poster Archive)

Joan y Jonnhy, en peligro (foto: 3B Theater Poster Archive)

El Ejército encuentra el platillo volante (foto: 3B Theater Poster Archive)

Los chicos descubren con alivio que Artie está vivo... y ebrio (foto: 3B Theater Poster Archive)

Trailer de la película (vídeo: YouTube)

La invasión de los hombres del espacio (1957) on IMDb


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